La Noche de los Muertos Vivientes, la aterradora historia de George A. Romero en donde la paz de un pueblo se ve rota por la aparición de zombis macabros, que buscan alimentarse de carne humana, se traslada al mundo del ciberespacio.
La red se ha transformado en una especie de cementerio donde cientos de miles de computadoras son controladas por pequeños grupos de hackers y otros piratas cibernéticos, sin que sus propietarios se den cuenta.
A través del Malware, desarrolladores y hackers se apropian de computadoras caseras y servidores de empresas para utilizarlos en sus ataques contra la red, e incluso como bodegas clandestinas para almacenar bases de datos, envío de spam y, en el peor de los casos, para extraer información y cometer delitos como fraude cibernético.
Se conoce como Malware a todos los programas hostiles diseñados para alojarse en las computadoras sin el consentimiento de sus propietarios.
Malware es catalogado por agencias de seguridad como una variante de terrorismo cibernético, capaz de generar un caos en la red cuyos daños serían incalculables, de ahí que se aborde como un tema de seguridad nacional para el FBI y el resto de las agencias de las grandes potencias mundiales.
En los últimos años, la internet ha sido víctima de dos grandes ataques en contra de los servidores centrales, uno de ellos estuvo a punto de colapsar la autopista de la información.
En 2002, 13 servidores centrales de internet fueron víctimas de un ataque masivo que estuvo a punto de lograr su objetivo.
A partir de ahí, el gobierno de Estados Unidos ha tomado cartas en el asunto.
¿Cómo protegerse?
Combatir al Malware resulta casi como defenderse de los zombis con una escopeta, como lo hicieron los protagonistas de La Noche de los Muertos Vivientes. Sin embargo, es posible reducir el riesgo de infección si se toman las siguientes precauciones:
1. Adquirir un programa antivirus.
2. Revisar todos los archivos provenientes de mensajeros y correos electrónicos a través del escáner de virus.
3. Analizar las unidades de disco externas, como memorias flash y otros dispositivos antes de ejecutarlos en la computadora.
4. No instalar programas de descarga gratuita, a menos que sean de sitios de confianza.
5. Modificar las contraseñas personales y de red periódicamente.
6. Activar el firewall del antivirus o del sistema operativo de la computadora, para reducir el riesgo ante ataques.
7. Informar al departamento de sistemas de la compañía en caso de detectar anomalías en el funcionamiento del equipo, o de recibir correos de dudosa procedencia.