Una lección
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN. Aun fuera de las líneas de cal, el veterano mánager Joe Torre actuó frente al poderoso imperio de los Steimbrenner, con la autoridad y la sabiduría que lo llevaron a manejar exitosamente desde la cueva los hilos del mítico equipo de los Yankees de Nueva York. Por muchas razones, creo que la decisión que tomó el dirigente de origen italiano fue inteligente y además aleccionadora; esto último lo pongo en letras mayúsculas. Torre, quien llevó a los Yankees a la postemporada en sus 12 campañas en la banca, y ayudó al equipo a ganar cuatro títulos de Serie Mundial en sus cinco primeros años, rechazó una oferta de un año y 5 millones para dirigir a los Mulos en la campaña 2008.
Simplemente esto no era cuestión de analizar qué cuantiosa pudo ser la cifra que le ofrecieron los Steimbrenner a Torre o tal vez volver a mirar todo lo que se hizo para mantener en alto el prestigio y respeto por el uniforme de rayas. Total, eso era lo de menos, privaban más otras razones de peso que movieron a este veterano dirigente a dejarle las puertas abiertas a la plana mayor de los Yankee para buscar su reemplazo. Por un lado, no hay causa que justifique tener que dejarse humillar, y estoy seguro que a Torre no le gustaron para nada las declaraciones que dio Steinbrenner el 6 de octubre al diario The Record de Hackensack, Nueva Jersey, cuando en pocas palabras sentenció su futuro en la nómina más cara de las grandes ligas.
Textualmente dijo esto: "Torre posiblemente no regresará al equipo si los Yankees no avanzan a la serie de campeonato de la Liga Americana". Y cumplió su promesa, aunque se diga que detrás de esta oferta-5 millones- existían bonificaciones cuantiosas, que ciertamente lo mantendrían como el mejor pagado de las mayores. Pero un Torre que amasó muchos millones como jugador y después como mánager, después de todo notenía necesidad de exponerse a sufrir humillaciones. A su edad y con el excelente historial que se ganó en el terreno de juego, miembro seguro de Cooperstown, hizo lo indicado para retirarse con orgullo. Esa es mi opinión.
El autor es periodista.
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