| MUESTRA. ‘UNA VIDA AL SERVICIO DE LA CULTURA’.
‘Moriré pintando’
El artista que antes pintaba cuerpos humanos y grupos folclóricos, ahora trabaja el arte abstracto.
| LA PRENSA / Ramón Jurado |
|
|
| Eudoro Silvera.928279 |
Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com
Carismático, alegre, con un excelente sentido del humor y un mundo de anécdotas interesantes que contar. Así es Eudoro Lolo Silvera, quien la noche del miércoles deleitó a amigos, conocidos y familiares al presentar en la galería de arte Arlene Lachman su último trabajo titulado: "Una vida al servicio de la cultura".
El ambiente, como dice Lolo, era perfecto. Luz agradable, ambiente cálido, gente nueva que se preocupó en conocer y caras conocidas que hace tiempo no veía, pero se dio cuenta de que "aún me recuerdan y me quieren bien".
Cuenta este artista de 91 años que esta muestra significa mucho para él, puesto que representa el giro que le dio a su línea artística. "Antes, me mataban las figuras humanas y los grupos folclóricos, pero ahora me atraen los abstractos utilizando juego de luces, colores y formas".
Aunque Silvera asegura que le encanta lo que está creando actualmente, no se llama a engaños, ya que está consciente de que al final el abstracto no transmite ningún mensaje; es plástico nada más. "Quien aprecie uno de mis cuadros se enamorará o no de lo que tiene al frente, un arte puro que no tiene mensajes ocultos".
Lolo señala que en estos momentos no tiene intenciones de cambiar su norte artístico, pero tampoco sabe si puede darse el caso. De lo que sí está seguro es que quiere morir con el pincel en la mano, y mientras lo decía, hacía la mímica como si estuviera frente a un lienzo y de repente su mano cayera sin soltar su arma de trabajo (pincel) y sus ojos se cerraran, mostrando un aire de paz.
A Dios no le pide nada más, ya que todo se lo ha dado. En su vida, le ha permitido disfrutar de la mejor compañía que un hombre puede tener después del arte: la mujer. "Dos veces casado y dos veces unido. En cada una de ellas la experiencia fue enriquecedora".
SU LUGAR SAGRADO
A Lolo le encanta estar acompañado y disfrutar de interesantes conversaciones, pero hay un lugar al que no deja entrar a nadie, su estudio.
"Si alguien se me pone al lado cuando pinto me pongo nervioso, prefiero estar solo ya que el artista debe vivir el proceso de creación de forma personal, íntima. Imagínate qué tan estricto soy en eso, que no me gusta pintar al aire libre porque no haría nada, necesito estar dentro de una concha".
Lolo expresa que lo único que espera es que al morir, la gente los recuerde no solo por sus obras sino por sus vivencias, como cuando residía en Estados Unidos y el Gobierno no lo quiso enlistar en el Ejército, porque lo consideraba un comunista.
|