| PSICOLOGÍA. COMPORTAMIENTO SOCIAL.
Civil con un arma
Los exámenes psicológicos que se les aplica a quienes van a portar un arma son delicados y minuciosos.
Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com
El portar un arma, aunque sea con fines deportivos, tiene sus pros y contras en el ámbito psicológico, según el especialista Reinaldo Coronado.
Ahora, antes de hablar del tema, Coronado apunta que es imprescindible que la persona que quiera adquirir un arma posea conocimientos teórico- prácticos sobre la materia, además de que debe haber pasado por un estudio psicológico a fin de determinar si está en capacidad de llevar consigo un arma de fuego.
"No es una prueba psicológica cualquiera, se evalúa la estabilidad emocional, el autocontrol, la madurez emocional y se detectan conductas de riesgo o trastornos mentales como psicosis, neurosis o paranoias".
En este sentido, Coronado menciona que las prácticas en polígonos de tiro son una ayuda. "Un arma utilizada con ignorancia es un poder que se puede revertir en contra de quien la dispara".
BENEFICIOS INNEGABLES
Coronado manifiesta que la dinámica de tiro influye psicológicamente en el individuo porque este se enfrenta a sí mismo, no hay contrarios reales. Esto ayuda a descargar la presión, liberar la angustia, favorece la concentración y desarrolla hábitos de prevención.
También se adquieren destrezas físicas como en cualquier otro deporte, ya que en algunos casos hay que correr, desplazarse, agacharse y saltar. "El disparar puede convertirse en un vicio muy sano porque la descarga de adrenalina es constante y es la mejor forma de liberar la tensión".
PUNTOS EN CONTRA
El especialista expresa que poseer un arma puede darle a la persona un exceso de confianza en sí mismo, lo cual en un momento determinado puede ser perjudicial.
El tipo de persona también puede influir en que un arma sea un peligro, como sería el caso de un exhibicionista, que puede terminar por convertir este instrumento en una amenaza o de una persona nerviosa que puede cometer un error ante un caso de tensión.
Por su parte, la médica internista Simmona Ritchards asegura que los que practican este deporte deben protegerse los oídos por el impacto sonoro y el posterior trauma auditivo que puede sufrir. También hay que cubrirse los ojos para protegerlos de casquillos o gases remanentes.
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