Justo en el mes de la prevención del cáncer de mama, no hay mamógrafos en tres de los más importantes centros de la Caja de Seguro Social en la ciudad capital. Están dañados. En su primer año de gobierno, el Presidente nos vendió, contra viento y marea, las dos reformas que salvarían al país, la fiscal y la de la Caja de Seguro Social. "Necesitamos invertir en obras sociales", decía el discurso oficial.
Hoy se comprueba que en algo sí tenía razón Torrijos: las recaudaciones se han disparado y tenemos un gobierno con las arcas llenas, y un Seguro Social recibiendo millones gracias a las mismas reformas. Pero, ¿ha mejorado la prestación de servicios médicos de la Caja?
Todo indica que no. Hay equipo dañado, sigue la inhumana mora quirúrgica, hay escasez de medicamentos importantes, el laboratorio sigue cerrado, y las citas demoran hasta meses. Con todo el dinero que los panameños estamos aportando al Estado, tenemos derecho a exigirle al Gobierno que rinda cuentas, en vez de estar gastando nuestros dineros en viajes y publicidad para promover los supuestos beneficios de estos. |