8:11 a.m. - PARÍS, Francia(DPA).- Cinco meses después de ser elegido, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, se enfrenta a su primera gran prueba: los sindicatos han convocado para el jueves una huelga de los sectores de transportes y energético con el fin de detener su reforma del sistema de pensiones.
El 70% de los trenes no funcionarán en este "jueves negro", y la oposición también prepara una jornada de protestas para mañana. "Será una semana dura", dijo Sarkozy, "pero me eligieron para resolver problemas difíciles".
Todavía en septiembre parecía que no había lugar para protestas laborales, ya que el torbellino reformista de "Speedy Sarko" cortaba la respiración a críticos y detractores. Todo lo que Sarkozy tocaba no sólo salía bien, sino que además gustaba.
Pero ahora ha cambiado el viento: el gobierno se resquebraja, los diputados se quejan de que el "omnipresidente" vaya por libre y la coyuntura se empantana. De repente, los resultados de las encuestas caen y la izquierda toma un soplo de aire.
El sindicato CGT anunció una dura campaña contra los "ataques frontales del gobierno a los salarios, las condiciones laborales, las pensiones y la seguridad social". "Cada día crece la disposición a secundar la huelga", se regocija el sindicato Force Ouvrire.
El motor del movimiento huelguista es un hombre de línea dura con ambiciones políticas: Didier Le Reste. El líder de la sección de ferrocarriles del CGT es miembro del Partido Comunista desde 1977 y ya con 18 años era activista del CGT. En las elecciones al consejo de administración obtuvo el apoyo del 40% de ferroviarios.
Advertencia:
Todo el contenido de www.prensa.com
pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material
publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización
por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com
y Servicio al cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital
o llámenos al 222-1222.