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INMUEBLE PELIGROSO.CUANDO SE VIVE ENTRE LA POBREZA Y LA VIOLENCIA.
En las entrañas de la Casa Arias
Algunos residentes quieren salir del viejo caserón, pero sus carencias económicas son un obstáculo.
El Ministerio de Vivienda no puede rehabilitar el residencial porque es propiedad privada.
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| Los casi 70 niños que viven en el inmueble corren y juegan en los pasillos de madera podrida. Algunas madres impiden que sus hijos salgan del cuarto para evitar un accidente.926012 |
Texto: José González Pinilla
Fotos: Carlos Lemos
panorama@prensa.com
La Casa Arias es un viejo inmueble enclavado en calle 20 de El Chorrillo. Es de dos plantas y tiene 76 cuartos donde viven unas 70 familias.
Desde hace varios años sus residentes conviven con las aguas negras, la basura y los mosquitos. También están a merced de la delincuencia y el vicio.
"No se extrañe. Aquí las balas pueden escucharse a cualquier hora", contó Yazmín Quintana, una residente de la casa, luego de cepillarse los dientes en un lavamanos comunal.
La vieja madera del piso cruje al caminar y algunos clavos que la sostienen, bailan.
Un reggae se escucha a todo volumen. Unos muchachos, sin camisa, luciendo tatuajes en los hombros, miran desde los balcones. El olor a humo de "tabaco prohibido" se siente en los pasillos, donde juega un grupo de niños, de los casi 70 que allí viven.
"Este no es un buen ambiente para criar a los hijos", dijo Quintana, quien tiene seis años de vivir en el inmueble, construido hace 60 años. Detalló que a uno de los apartamentos de la planta baja se le pueden ver los agujeros, pero no hechos por la polilla, sino por las balas.
En las paredes del pasillo que conduce al cuarto de Quintana hay algunos carteles con dibujos que rezan: "Honestidad", "Tolerancia", "Comprensión" y "Amistad". Son trabajos de la escuela de su hijo.
BUSCANDO OTRO HOGAR
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| La viejas estructuras del residencial no aguantan más. Algunas de las maderas del piso se han resquebrajado, poniendo en peligro la vida de los residentes. |
Yazmín Quintana vive en el apartamento No. 54 del segundo piso. Tiene cuatro hijos pequeños y una perra que le sirve de guardián. "No me atrevo a dejar mi cuarto solo. A mi vecina la otra vez le llevaron todo, porque le abrieron un hueco en la pared", narró.
Su vecina es Askela Allen, una trabajadora manual de una escuela de la capital. Vive en el cuarto No. 59, un lugar pequeño. Una cortina separa su cama de la estufa. "Tengo goteras por todas partes. Por aquí, por acá", contó, mientras tarareaba una canción romántica que sintonizó en la radio.
Allen ha tratado de buscar un mejor lugar donde vivir, pero su enfermedad no se lo permite. "Me dan ataques de epilepsia y se me baja la presión. No puedo estar muy lejos del hospital", explicó.
Quintana también ha intentado buscar otra casa. Pero su esposo, Cándido Franco, trabaja como constructor y los agentes bancarios no le dan crédito. "Alegan que esa es una profesión inestable", dijo.
EN PELIGRO CONSTANTE
El viernes por la noche, Quintana y su esposo dormían en su cama matrimonial. De pronto escucharon que el piso de madera crujía. "En ese momento pensé que nos íbamos abajo", dijo. Para suerte de la pareja, la situación no pasó de ser un susto. Episodios como estos no son nuevos para la familia Franco. En varias ocasiones han visto caer parte de los viejos tablones sobre la sala de los apartamentos ubicados en la planta baja. Vecinos del lugar contaron que una vez un señor se quebró las costillas cuando caminaba por la escalera.
También narraron que una niña de un año se fue de cabeza cuando corría por las escaleras.
ES PRIVADO
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| Cuando se camina por los pasillos del viejo caserón de madera, se puede ver a través de su piso. Y es que las tablas que sirven de suelo están separadas una de otras. Este niño acostado en el piso se entretiene con solo ver a otros jugando. |
El Ministerio de Vivienda (Mivi), por su lado, informó que como el inmueble es propiedad privada, no puede remodelarlo ni derribarlo.
"Por más que queramos ayudar, no podemos meternos físicamente con el inmueble", sostuvo Fernando Bolívar, funcionario del Mivi que se encarga del área.
Contó que una vez rehabilitaron un residencial de propiedad privada y luego el dueño los demandó. "Es que ellos no quieren que se repare, porque solo quieren la propiedad", aseguró Bolívar. Agregó que el Mivi ha contribuido para que varias familias salgan del viejo caserón, porque tienen la facilidad de pagar un nuevo apartamento en los proyectos que construye el ministerio.
RADIOGRAFÍA de EL CHORRILLO
.REHABILITADOS: El Ministerio de Vivienda (Mivi) ha rehabilitado unos 20 inmuebles en El Chorrillo.
.PROPIEDAD: Hay 15 edificios condenados que son privados.
.DEMOLICIÓN: De esas 15 propiedades, el Mivi tiene orden de derribar siete. Actualmente no están habitados.
. TRAGEDIAS: Hay ocho albergues donde viven 160 familias que han perdido su casa y enseres por fuego o derrumbe de los inmuebles.
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