| ambiente. FACTORES QUÍMICOS Y BIOLÓGICOS.
Polución en espacios cerrados
Se determina el Síndrome del Edificio Enfermo cuando más del 20% de los ocupantes de un edificio están afectados. Mireya Monroy
mmonroyprensa.com
La ciudad de Panamá está en continuo crecimiento, y así como el desarrollo trae ventajas, también involucra problemas ambientales si no se toman las medidas apropiadas.
Estudios realizados en el mundo demuestran una mayor incidencia de quejas por parte de trabajadores con malestares de salud, originados en sus lugares de trabajo. En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud ha definido a un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en espacios cerrados como el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE).
Los factores que inciden en la contaminación de un edificio o espacio cerrado son diversos. Pueden ser de naturaleza química, como el monóxido de carbono; compuestos orgánicos, como polvo y fibras; agentes biológicos, como bacterias, hongos; y agentes físicos, como la iluminación y el ruido.
Otra patología es la electropolución, causada por las computadoras, impresoras, televisores y otros aparatos, que incrementan la radiación por la continua exposición y puede afectar el sistema inmunitario de las personas, haciéndolas más propensas a enfermar.
Pero, además, pueden incidir factores complementarios del exterior, como las emanaciones de los escapes de vehículos y fábricas y las salidas al exterior de los baños y cocinas. La polución puede ingresar a través de respiraderos, ventanas y otro tipo de aberturas.
SÍNTOMAS DEL SEE
Al estar dentro de un espacio que presente condiciones ambientales adversas, se puede experimentar irritación de las membranas mucosas de los ojos, nariz y garganta; resequedad en la piel, dolores de cabeza, tos seca, sensibilidad a los olores, mareos, náuseas, dificultad de concentración, somnolencia y fatiga.
La doctora Jeannette de Lombardo, otorrinolaringóloga, explica que el aire que respiramos debe ser limpio, puro, sin olores desagradables. El entorno debe estar libre de polvo, moho y de cualquier contaminante que influya en la respiración. Añade que en Panamá, muchas viviendas u oficinas son demasiado húmedas, las paredes sudan y se notan manchas de humedad en las mismas. "Las alfombras no son buenas en nuestro país, son nidos de ácaros y mohos", comenta.
Por su parte, el doctor Francisco Díaz Mérida, del departamento de Salud Ocupacional de la Caja de Seguro Social, explica que los pacientes afectados con este síndrome se quejan de faringitis, rinitis, cansancio ocular, cuadros asmáticos y problemas de piel, entre otras condiciones, que habitualmente desaparecen cuando salen del lugar contaminado. "Puede determinarse el síndrome cuando afecta por lo general a una población mayor del 20% que ocupa un edificio". Esto hay que diferenciarlo de otras dolencias que no están ligadas a condiciones del edificio, aclara el médico.
Se ha relacionado el síndrome con la enfermedad del legionario, conocida por un brote de neumonía entre los participantes de una convención de la Legión Americana en Filadelfia, en 1976. Díaz Mérida explica que en ese evento varias personas murieron, y el análisis demostró que fue a causa de un agente biológico que se reprodujo en el agua. "Son dos enfermedades diferentes, pero ella [la del legionario] dio inicio a los estudios de calidad de aire".
Según Roberto Lara, de la Oficina de Calidad Sanitaria del Ambiente del Ministerio de Salud, han recibido quejas de varias personas que al estar dentro de un mismo espacio presentan problemas de salud; por ello, realizan una inspección para determinar si es a causa del lugar donde están expuestas. "Algunos edificios presentan humedad relativa excesiva que permite la proliferación de microhongos, microbacterias y levaduras", comenta Lara.
En Panamá se ha considerado que edificios como el Centro de Convenciones Atlapa, la Lotería Nacional, la Dirección de Migración y la Asamblea Legislativa, entre otros, son estructuras con el SEE.
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