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Panamá, viernes 12 de octubre de 2007
 

POLÍTICA. La relación con Panamá duró más de 30 años.

Rogers: negociador y cabildero

En septiembre pasado falleció William Rogers, influyente abogado ligado a la historia de Panamá.

Amigo del ex canciller Gabriel Lewis Galindo, los negocios de Rogers se dieron durante varios gobiernos.

NYT
INFLUENCIA. William Rogers falleció hace unas semanas mientras cabalgaba en su caballo favorito.924228
Betty Brannan Jaén
planas@prensa.com

El 22 de septiembre pasado, durante una caza de zorros en las suntuosas fincas privadas de Virginia, William Bill Rogers (de 80 años) sufrió un ataque cardiaco y murió montado en su caballo favorito, ‘Isaiah’.

Su muerte fue tema de obituarios elogiosos en todos los diarios más importantes de Estados Unidos, donde se señaló que Rogers había participado en la negociación de los tratados canaleros Torrijos-Carter, suscritos por Estados Unidos y Panamá.

Lo que no se mencionó en los diarios estadounidenses es que Rogers, gran amigo del ex canciller panameño Gabriel Lewis Galindo (q.e.p.d.), tuvo una relación con Panamá que duró más de 30 años, abarcó mucho más que las negociaciones canaleras, y le valió un contrato multimillonario con el Gobierno panameño.

La relación entre Rogers y Panamá empieza en los años 70. Rogers fue el subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos en el gobierno de Gerald Ford, cuando el secretario de Estado era Henry Kissinger. Documentos recién desclasificados revelan que Rogers intentó hacer que Kissinger presionara a Augusto Pinochet (dictador chileno) sobre derechos humanos, pero no muestran lo mismo con relación a Omar Torrijos, entonces dictador de Panamá.

Entrevistado por una publicación de Washington en 1999, Rogers relató lo siguiente: "A finales de 1975, teníamos los dos tratados casi completamente negociados. Pero el presidente Ford decidió que él no podía exponerse a ataques políticos adicionales por parte de Reagan si firmaba los tratados. De modo que yo fui a Panamá ... y fuimos a ver al general Omar Torrijos, quien gobernaba de facto. Le explicamos la situación, que tendríamos que esperar hasta después de la elección de 1976 para terminar las negociaciones. El temor era que él nos mandara al diablo, pero no lo hizo.... Ocho meses después de la asunción de Carter como presidente, él y Torrijos firmaron los tratados".

Pero Rogers se había salido del Departamento de Estado tras la derrota de Ford y a Lewis Galindo –padre del actual vicepresidente y canciller panameño, Samuel Lewis Navarro– se le ocurrió contratarlo para cabildear en el Senado a favor de los tratados.

Diez años más tarde, cuando Lewis Galindo volvió a Washington para luchar contra el noriegato, reclutó a Rogers.

Fue él el arquitecto de las sanciones económicas contra Noriega, incluyendo el congelamiento de 60 millones de dólares que las instituciones panameñas tenían en Estados Unidos.

Rogers dijo que la táctica era "revolución por litigio" y le hizo ver al Washington Post que el Gobierno de Panamá operaba desde el salón de conferencias de su bufete, Arnold & Porter.

Al caer el noriegato siguieron los contratos panameños para Rogers. El gobierno de Guillermo Endara lo contrató de inmediato para asesorar la renegociación de la deuda externa.

Cuando Ernesto Pérez Balladares fue elegido presidente y Lewis Galindo tomó las riendas de la Cancillería, lo primero que hizo –antes de que Pérez Balladares tomara posesión– fue contratar a Rogers como abogado de Panamá en Washington.

Desde entonces, a través de todos los gobiernos, el bufete de Rogers ha mantenido un contrato con Panamá que le rinde más o menos un millón de dólares al año.

El gobierno de Pérez Balladares lo condecoró en 1995.

El fracaso con la limpieza de las bases

Rogers era reconocido en Washington como un abogado muy hábil, y el diario The Washington Post llegó a describirlo como "el titiritero gringo" de los asuntos latinoamericanos. Incluso, el gobierno de Ernesto Pérez Balladares lo condecoró en 1995 por todo su cabildeo exitoso para Panamá.

Hubo un tema, sin embargo, en el que Rogers no tuvo éxito. Él le manejaba varios temas a Panamá cuando Pérez Balladares dispuso asignarle el problema de la limpieza de las bases militares contaminadas. Pérez Balladares lo dispuso así a pesar de que Rogers y su bufete no tenían gran experiencia con temas ambientales. Rogers recomendó una estrategia que dependía de que Washington voluntariamente aceptara someter el tema a arbitraje.

En una entrevista, Rogers dijo que Washington aceptaría hacerlo "porque hacer lo correcto es lo que conviene a los intereses de Estados Unidos". Pese al costoso asesoramiento del abogado, la táctica ha fracasado.

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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