| OLA DE VIOLENCIA.
Todos somos posibles víctimas
Gloria Cañasa
La creciente ola de violencia va en un aumento incontrolable. Pese a todos los esfuerzos que hacen las autoridades se ve claro que la situación se les está escapando de las manos. En los últimos meses hemos visto decomisos de armas de fuego en cantidades abrumadoras. ¿De dónde provienen? ¿Por qué nadie da seguimiento a los distribuidores de municiones ilícitas? Se conoce que hay grupos de personas panameñas que se dedican a la refabricación (recarga) de municiones, esto hace difícil su control. En las armerías de este país se comenta lo difícil que es vender municiones sin los controles rigurosos para evitar que estén en las manos incorrectas. Pero ellos afirman (más de cuatro armerías de la localidad) que existen personas que se dedican a recargar municiones vendiéndolas a precios exorbitantes a las pandillas, mafia china, narcos. etc... y éstas no tienen cómo comprobar su procedencia.
Se conoce de grupos pertenecientes a clubes privados que facilitan estas acciones. Las autoridades panameñas están colmadas de denuncias y hechos sin precedentes. Pero ¿por qué hacen caso omiso a esta información? Recordemos que estas personas dedicadas a manufacturar municiones en sus negocios o residencias tienen componentes altamente explosivos como la pólvora; hoy se dedican a recargar municiones a los delincuentes, ¿pero quién quita que mañana le vendan pólvora a los terroristas?
Tengamos algo bien claro: una bala perdida no conoce raza, color, posición económica o política, ni ninguna clase social... mata a cualquiera.
Por artículos anteriores he tenido conocimiento de allanamientos efectuados hace unos meses donde a un norteamericano que se encuentra prófugo se le encontró suficiente armamento, explosivos y máquinas de recargar como para una nueva invasión. Semanas después se allana una residencia cerca en donde detienen a un panameño en posesión de explosivos de recargar municiones y éste es liberado de todo cargo en menos de dos días. Casualidad que ambos pertenecen a un supuesto club de deporte de tiro, donde se conoce que los estamentos de seguridad nacional también entrenan y practican. ¿Qué está pasando? ¿Sabe el Presidente de la República de esto? ¿Por qué las autoridades no hacen nada al respecto?
Señores, estamos en una situación tan grave, que si no se resuelve ya, no habrá gobierno que la controle... ¿o es que ellos controlan al Gobierno?
La autora es ciudadana panameña
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