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Panamá, miércoles 10 de octubre de 2007
 

REFERENDO.

El SÍ de los costarricenses

Eduardo Ulibarri

Al ratificar, mediante referendo, el tratado de libre comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA), los costarricenses han dado un cauteloso, pero también inapelable, respaldo a la apertura económica como palanca de desarrollo.

Cauteloso, porque la diferencia a favor del SÍ fue de solo tres puntos. Esto revela que existe un amplio sector de la población con dudas sobre el tratado, o con múltiples reclamos canalizados en su oposición al CAFTA.

Inapelable, porque es la primera vez que, en el mundo, un tratado comercial se ratifica mediante el voto directo de los ciudadanos. Esto dota al instrumento, y a la visión de desarrollo que representa, de enorme legitimidad.

Lo que estaba formalmente en juego, sin duda, era solo el tratado. Pero la simbología que adquirió fue mucho mayor.

El SÍ implicaba ratificar y dinamizar un modelo más abierto a la libre empresa, la integración al mundo y la democracia representativa como vehículo para tomar decisiones y promover el desarrollo social. También, era un respaldo al gobierno del presidente Óscar Arias, representante de esa tendencia.

El NO, aunque heterogéneo en su composición, sugería lo contrario: el regreso a un imposible desarrollo centrado en la acción directa del Estado, receloso del éxito individual y -en algunos sectores- opuesto a la institucionalidad democrática del país.

Por tanto, el triunfo del SÍ tiene un claro y favorable carácter extensivo. No en balde, tras tanto tiempo de crispada discusión pública, el país ha entrado en una etapa de optimista alivio, y al gobierno se le ha abierto una nueva oportunidad para tomar iniciativas.

La tarea, sin embargo, es muy compleja, y requerirá un intenso ejercicio de negociación política y de apelación más directa a los ciudadanos por parte del presidente Arias.

Para que el CAFTA pueda entrar en vigencia, la Asamblea Legislativa debe aprobar, antes del próximo 1° de marzo, 13 leyes o convenios de la llamada "agenda de implementación" del tratado. Algunas son relativamente sencillas, pero otras tienen enormes cargas políticas; especialmente, la apertura del monopolio de las telecomunicaciones.

El gobierno, sin mayoría en el Congreso de 56 miembros, ha logrado forjar una alianza que le garantiza 38 votos, los dos tercios requeridos para ratificar convenios y modificar el orden de votación de los proyectos.

Pero las particularidades del reglamento legislativo, otorga a las minorías una enorme capacidad para entorpecer el proceso. Además, varios sindicatos del sector público, así como algunos grupos estudiantiles, están visceralmente opuestos a la apertura de las telecomunicaciones. A esto se suma que el Partido Acción Ciudadana (PAC), el principal de oposición, con 17 diputados, se opuso al CAFTA y rechaza la mayoría de las leyes de implementación.

En la hoja de ruta del gobierno, el primer "deber" es mantener firme la alianza legislativa del SÍ y lograr que la oposición no entorpezca las votaciones.

La noche del domingo, esto parecía imposible. Ottón Solís, líder del PAC, cuestionó el resultado y se acercó peligrosamente a la retórica de los grupos más duros. Pero tras una reunión, el lunes, con su fracción legislativa, se distanció de cualquier extremismo y aceptó la invitación del gobierno a negociar.

Nada de esto garantiza que se avanzará fluidamente en la aprobación de las 13 leyes pendientes, ni que los sindicatos se quedarán tranquilos. Pero, en un país tan apegado a la institucionalidad como Costa Rica, el mandato inapelable del referendo tendrá una fuerza contundente.

Más aún, una abrumadora mayoría de la población está fatigada con el tema y desea pasar la página. Si a esto se suma una economía con gran dinamismo y un Estado con más recursos y mejores políticas para la inversión y los servicios públicos, el panorama luce halagüeño. Pero el desafío de un 48% de la población que rechazó el tratado sigue abierto. La gran tarea es lograr que ese amplio grupo pueda reconciliarse con la estrategia de desarrollo que ha sido ratificada, e inmunizarlo así contra el populismo.

El autor fue director de La Nación, de Costa Rica
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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