| SAN FELIPE.
Ariel Espino se aleja de polémica por terrenos
El titular de la Oficina del Casco Antiguo aclaró que la Dirección de Patrimonio Histórico aprueba los planos.
| LA PRENSA/Archivo |
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| Viejo Club Unión923753 |
Santiago Fascetto
sfascetto@prensa.com
El titular de la Oficina del Casco Antiguo (OCA), Ariel Espino, dijo ayer que la Dirección de Patrimonio Histórico –del Instituto Nacional de Cultura (INAC)– es la encargada de aprobar los proyectos del área de San Felipe. "Patrimonio Histórico pone el sello y la firma", se excusó. Espino se alejó así de la polémica por la aprobación de los planos del hotel de lujo que la firma Propiedades de la Bahía analiza construir en el terreno del ex Club Unión.
A pesar de que el procurador de la Administración, Oscar Ceville, le advirtió mediante una nota a Espino –el 24 de julio pasado– que la finca del viejo Club Unión debió pasar al Estado en 1961, la Dirección de Patrimonio Histórico –que maneja Linet Montenegro– ignoró la advertencia y aprobó el proyecto el 20 de agosto último.
Ceville reclamó las tierras para el Estado, basado en un fallo de la Corte Suprema de Justicia de 2005, que ratificó la letra de la Constitución de 1941.
"No estamos escondiendo información", dijo Espino, y luego aclaró: "La duda legal sobre la propiedad de la finca se decide en la justicia, y la presentación debe hacerla el Ministerio de Economía y Finanzas". Aparte del viejo Club Unión, unos 10 terrenos –entre la antigua muralla y el mar– estarían en igual situación.
"La Oficina del Casco Antiguo depende del Instituto Nacional de Cultura, pero no forma parte de su organigrama", se atajó el funcionario. "No somos autónomos pero casi", amplió. Espino detalló que hizo la consulta al Procurador por pedido del ex director del INAC, Domingo Varela. Y no en forma autónoma.
CONSENSO HISTÓRICO
Junto a la situación legal del inmueble, el flamante dueño del ex Club Unión –que pagó 7 millones y medio por la propiedad– enfrenta otro problema: la prohibición legal de aumentar la altura y el tamaño del edificio original.
Pero, según Espino, eso no es un escollo. "La propiedad es muy complicada: por 10 años el consenso en la Dirección de Patrimonio Histórico fue que los dueños debían restaurar el edificio original y añadir un ala nueva", comentó.
"La normativa no dice claramente qué hacer con ese lote, porque esa propiedad sería la excepción y no la regla", destacó en diálogo telefónico con este diario.
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