| EXIGEN NORMA LEGAL.
Alto a la violencia, castigo por maltratar a los animales
Ana Castro de Llorach
"Niño", un perrito cariñoso, fue atropellado en la vía Transístmica a la altura de Pan de Azúcar. Como pudo, pues tenía fractura en la columna vertebral, se arrastró hacia la acera y allí unos individuos iban a matarlo a martillazos. Una señora y su hijo impidieron que se cometiera esta atrocidad. A Garfield, un gatito de apenas dos meses, lo cubrieron con diésel con la intención de matarlo; las quemaduras le produjeron una ceguera casi total. A otro lo metieron en una bolsa plástica y lo tiraron al mar. Podríamos seguir relatando muchos casos que a diario nos presentan personas de diversos estratos de la sociedad y escribir un libro con anécdotas similares.
En una ocasión hubo envenenamiento masivo de perros en Veraguas. Hace un par de días nos enteramos que una estudiante robó un perro al vecino, lo llevó al laboratorio de su colegio donde los alumnos lo mataron y sancocharon para "estudiar" los huesos, a solicitud de la profesora de laboratorio y con el consentimiento del director del colegio. Este último aceptó que habían recogido dinero para pagarlo, pues no sabían que tenía dueño. Y si hubiese sido un callejero, ¿era permitida esta crueldad? ¿Qué enseñanza le estamos brindando a nuestros estudiantes en esta era donde la violencia impera por doquier en Panamá? ¿A quién recurrimos si observamos un caso como los mencionados o cuando alguna persona se marcha de viaje por muchos días, hasta por meses y deja encerrada a su mascota sin tener una persona responsable que le dé agua y comida; cuando la amarran bajo el sol y el agua o le dan palo por ladrar demasiado? ¿Cómo ayudamos a los caballos o bueyes que enfermos trabajan de sol a sol sin tener buena alimentación? ¿Se podrá eliminar la horrible tradición llamada el "pato colgado", donde cuelgan un pato vivo y premian al jinete que le arranque la cabeza? ¿Las personas que cometen estos delitos, tienen castigo?
Fundación Humánitas ha venido librando una lucha titánica para proteger a todos los animales panameños, sin excepción, no solo a las mascotas, incluimos a los callejeros, domésticos y salvajes como los delfines. Cuando nos dirigimos a los miembros de la Asamblea Nacional con el fin de que se incluyera en el Código Penal el castigo de prisión a la persona que maltrataba un animal, no fue aprobado. Casi todos los países del mundo, incluyendo latinoamericanos como Argentina, Colombia y México, tienen leyes para proteger sus animales. En Panamá no la hay. Tampoco existe un albergue municipal donde se les pueda dar ayuda efectiva. Hay que recordar que los animales sienten hambre, sed, sufren accidentes y enfermedades como los seres humanos.
Estamos conscientes de que no a todas las personas les gusta tener animales. Respetamos su opinión. Las mascotas las adquirimos por deseo propio, no son impuestas, pero si las llevamos a nuestras casas debemos protegerlas como otro miembro de nuestra familia y no abandonarlas, sobre todo cuando están viejas. Esto es un acto de crueldad.
El bienestar de los animales repercute en el del ser humano. Si ayudamos a los callejeros, se lograría disminuir aquellas enfermedades que se transmiten del animal al hombre. Si los mantenemos saludables y bien atendidos, tendremos buena salud en casa. Si tanto los padres como los maestros enseñamos a nuestros hijos a quererlos, cuidarlos y respetarlos, cuando crezcan tendrán el mismo sentimiento hacia sus padres, esposas e hijos. Si los maltratan y no se corrigen, seguramente tendremos violencia familiar.
Casi todos los asesinos en diversas partes del mundo, en su niñez o adolescencia, maltrataban animales. Si a esa gente se les da un castigo ejemplar a tiempo, posiblemente salvaríamos muchas vidas. Ese es nuestro deseo.
Ojalá que los panameños tomemos en serio el respeto hacia nuestros animales, no basta que asistamos a las "bendiciones de mascotas" como un acto social. Esperamos que nuestras autoridades recapaciten y ayuden a tener un país de avanzada donde realmente cumplamos la Declaración Universal de los Derechos del Animal. Si no castigamos severamente ese maltrato, la violencia en Panamá se pondrá peor.
La autora fue presidenta de la Fundación Humánitas
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