| COSTA RICA.
Tratado de libre comercio
Eduardo Gerardo Ramírez Hernández
El sistema democrático de Costa Rica tuvo un proceso revolucionario en 1948 con una alianza comunismo-iglesia para provocar los cambios sociales y salir de un sistema semi feudal en ese país, que no contaba con una agenda social y una contrarrevolución en 1955 de Rafael Ángel Calderón Guardia, apoyado por el dictador Anastasio Somoza en que se puso a prueba la democracia otra vez, los ticos fueron conscientes en ese entonces de que el Estado debía ser un ciudadano más y que debía entregar cuentas a sus gobernados.
El costo de casi 5 mil muertos en esa revolución sin contar los muertos de la Guardia Nacional de Nicaragua que invadió el país, significó para los costarricenses que debían seguir las luchas por la democracia económica, la de igualdad de oportunidades, la del acceso al crédito, a la actividad económica, a la de oportunidades de formarse académicamente, la se surgir, la de no ser explotado y la democracia de pesos y contrapesos para evitar los abusos de los políticos y de los grupos de poder económico.
El domingo 7 de octubre, los ticos para quienes no conocen la historia costarricense, percibieron que la consulta popular en el referéndum del TLC no era una simple consulta de con quién hacer negocios, la consulta, lo sabían que era mucho más profunda que un tratado comercial con la potencia del norte, sabían que era implementar la segunda etapa de su sistema alcanzado en las batallas de su guerra civil, era consolidar su praxis democrática, la democracia que su pensador socialista Alberto Martén plasmó en su libro Garantías económicas o sangre.
La consulta en el referéndum se trató de un cambio de giro a su sistema democrático implementado de la segunda república post revolución y contrarrevolución. Se debía escoger entre una democracia con oportunidades para capitalista o una democracia sin futuro para satisfacer las necesidades de la juventud costarricense que demanda más y mejores oportunidades.
El proceso revolucionario tico sintetizó las tres corrientes del momento histórico de 1948, el comunismo liderado por Manuel Mora que fue obligado a participar libremente en su Asamblea Legislativa para no tenerlos operando en la clandestinidad, no se proscribió el Partido Comunista como lo solicitó en embajador gringo en el armisticio, la corriente social cristiana representada por Calderón Guardia y la otra corriente social demócrata representada por José Figueres Ferrer, corrientes que fueron ratificadas en el Pacto de Ochomogo impulsado por el arzobispo monseñor Víctor Manuel Sanabria. Ellos tres con sus propios pensadores consolidaron un socialismo democrático sostenido.
Los tiempos les exigieron los cambios y ajustes, fueron a votar en su referéndum para ver si entraban o no en la etapa histórica que sigue, con su resultado ahora están en un rotundo gane del SÍ al TLC con un 52% al cierre de edición.
El autor es agroexportador costarricense
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