| ANIVERSARIO. 40 AÑOS DE LA MUERTE DEL CHE GUEVARA.
El paradigma guerrillero
Cuatro décadas después, la imagen de Ernesto Guevara sigue siendo el símbolo universal de la rebeldía.
Cuba y Bolivia han celebrado actos masivos para honrar la memoria del revolucionario.
| AP/Javier Galeano |
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| ICONO. El rostro del Che genera reverencia entre sus admiradores y recelos entre quienes cuestionan sus métodos de lucha, aún hoy, 40 años después de muerto.923133 |
Aristides Cajar Páez
acajar@prensa.com
"Usted va a matar a un hombre", recuerda Mario Terán que le dijo el Che Guevara. El soldado boliviano temblaba. Se sentía mareado. Vio al Che enorme pese a sus harapos, y pensó que no podría hacerlo.
El Che continuó, casi que le ordenó: "párese firme; apunte bien". Terán cerró los ojos y descargó una ráfaga que hirió al guerrillero. Luego volvió a cargar el arma y tiró de nuevo. Ahora sí. Había muerto el hombre, pero había nacido el mito. El 9 de octubre de 1967, hace hoy 40 años, ocurrió esta escena en la remota escuela rural de La Higuera, Bolivia.
El rostro de Ernesto Guevara de la Serna, El Che, vaga hoy por el mundo como el fantasma que pregonaba Marx, solo que lo hace a bordo de todaclase de mercadeo capitalista.
Su imagen representa el paradigma universal del rebelde. Guevara, poseído por sus convicciones inflexibles, carismático e iluminado fue el complemento sin el cual la revolución cubana nunca hubiera existido.
En Cuba y en Bolivia, donde el presidente Evo Morales tiene su retrato en su despacho, ha habido grandes celebraciones para conmemorar su vida y su martirio.
VIDA
Ernesto Che Guevara nació en Rosario, Argentina, en 1928, en el seno de una familia acomodada y estudió la carrera de medicina, pero sus lecturas y el ser testigo de las injusticias de su tiempo lo llevaron progresivamente al activismo de izquierda.
En 1953 viajó junto a su amigo Alberto Granados por Perú, Ecuador, Venezuela y Guatemala, y descubrió la miseria de los pueblos del continente. Ello le llevó a participar en protestas y a abrazar con fervor la ideología marxista.
En 1955 conoció en México a los exiliados cubanos Fidel y Raúl Castro, quienes preparaban una expedición revolucionaria a Cuba. Guevara se unió al grupo y desembarcó con ellos en 1956.
En la Sierra Maestra, Guevara se convirtió en lugarteniente de Castro y comandó una de las dos columnas que salieron hacia el occidente para conquistar la isla. En el combate se caracterizó por su audacia y férrea disciplina.
Fue el artífice de la victoria en la batalla por la toma de Santa Clara, en 1958, que marcó el punto de inflexión de la revolución, y finalmente entró triunfante en La Habana en 1959. Ya instalado el gobierno revolucionario, fue nombrado jefe de la Milicia. También fue presidente del Banco Nacional y ministro de Economía.
En 1965 abandonó en secreto Cuba y se dirigió al Congo, donde luchó en apoyo del movimiento revolucionario de África, pero su campaña fue un fracaso. Guevara retornó a Suramérica en 1966. Creía que desde Bolivia podría empezar un movimiento guerrillero que se extendería por el continente, como "uno, dos, tres Vietnam", decía. Con un pequeño grupo de combatientes comenzó la lucha, pero su acción no prosperó. Aislado en una región selvática, fue delatado por campesinos y el Ejército boliviano lo capturó y fusiló.
A Guevara le sobreviven cuatro de sus cinco hijos y su segunda esposa, la cubana Aleida March, a la que conoció en la lucha guerrillera.
Su tumba, perdida por años, fue hallada en Vallegrande, Bolivia, en 1997. Hoy sus restos reposan en la ciudad de Santa Clara, Cuba.
La maldición del Che, entre mito y superstición
El mito creado en torno a Ernesto Guevara se mezcla con la superstición cuando se enumera la cadena de desgracias ocurridas a los involucrados en su captura y su asesinato. Los rumores comenzaron tras la ejecución de Guevara, cuando, explica el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II en su biografía sobre el Che, una gran sequía asoló la aldea boliviana de La Higuera.
La leyenda creció en 1969, tras la muerte del general René Barrientos, el presidente de Bolivia que ordenó matar a Guevara, que falleció carbonizado en un accidente de helicóptero. Poco después, Honorato Rojas, el campesino boliviano que delató a la guerrilla de Guevara, fue asesinado por un grupo armado. Gary Prado, el capitán que capturó al Che, quedo paralítico tras ser herido por una ‘bala amiga’. La "maldición" superó las fronteras bolivianas. Félix Rodríguez, un agente de la CIA que identificó al Che en Bolivia, enfermó de asma, el mismo mal que padecía Guevara. Y Mario Terán, el soldado que lo mató, enfermó de la vista. Fue curado este año por médicos cubanos.
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