| EL AFÁN POR VIVIR SIEMPRE JOVEN Y MÁS. SE PRESTA PARA EL ENGAÑO.
Raíces
Raíces de la publicidad
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| Revisando periódicos viejos de los tiempos de Ña Upa nos topamos con estos y otros muchos anuncios. Nos llamaron la atención, nos hicieron reír y hemos querido transmitirles la ingenuidad (¿o la viveza?) de sus creadores y no aguantamos las ganas de elaborar unas ‘Raíces’ a base de ellos. Nos queda mucho más en el tintero acerca de este tema (el tintero, otra especie que se extinguió, como las plumas de escribir, los lápices que aún los seguimos usando, los secantes, la buena letra, la ortografía, la redacción, la sintaxis y muchas otras bellezas más). Aprovechamos que aún creo que nos resta cerebro para pensar antes de que los nuevos artefactos tecnológicos nos lo vayan a reemplazar. En uno de los anuncios que les publicamos hoy un vivísimo francés les recomienda a las damas de entonces (80 años atrás) que tomen durante dos meses seguidos las ‘pilules orientales’ para desarrollar, reconstituir, hermosear y fortificar sus restaurantes pectorales. Hoy se usa la cirugía plástica para rellenar y mientras más grandes y apetitosos los restaurantes pectorales mejor se verán, según algunas damas. En otro de los avisos se puede leer que las almorranas (¡uy!, que palabra tan fea), más elegante es la que se usa ahora, son hijas del descuido. Otra gran mentira. Hasta al ser más pulcro del mundo se le crecen esas venas que convertidas en válvulas evitan que nos elevemos del suelo. Vemos el tubo y la efigie de su descubridor, el Sr. Munjan, radicado en Scranton, Pensilvania y feliz por haberse librado de tan cruel, pero necesario tormento. Y por último otro anuncio, el de las milagrosas píldoras francesas de Galton. Que dieta del Dr. Tal o del Dr. Cual. Las píldoras eran más peligrosas, pero enflaquecían. Recordemos que los cadáveres casi todos son flacos. Con las píldoras mencionadas en el anuncio la pareja de gorditos que vemos allí quedaría convertida en dos sílfides. Y las vendía Manuel Espinoza Batista, uno de nuestros próceres de la independencia, para más señas. Por lo menos todo era más barato, aun cuando menos efectivo y casi no hay dieta que no esconda algún peligro si no se cumplen ciertas reglas. Todos los anuncios que hoy les mostramos han sido extraídos de periódicos panameños de la época.921407 |
Se dice que las primeras actividades publicitarias que se dieron en el mundo datan de mucho tiempo atrás. En efecto, en la antigua ciudad egipcia de Tebas se encontró un papiro en el cual se ofrecía una recompensa al que diera razón de un esclavo que se había escapado. (Enciclopedia Monitor Salvat).
En la antigua Roma y más precisamente en su foro se exponían tablillas en las que se anunciaban actividades teatrales y en donde se decía dónde se compraban las entradas.
Luego aparecieron los pregoneros desde la Edad Media, los recordamos un poco más tarde claro, anunciando diversas actividades, ellos tenían un origen verdaderamente griego. En los siglos XVI y XVII nacieron pintorescas muestras comerciales.
Se dice que la primera agencia de publicidad que apareció en el mundo nació en Londres, fruto de la actividad industrial y lo fue en 1851. En 1864, Walter Thompson, estadounidense, fundó la primera agencia publicitaria en su país.
Con la constante aparición de tantos y variados productos y de situaciones y gestiones que se necesitaban conocer del todo, la publicidad ha alcanzado proporciones gigantescas.
Y con aquello de que lo que no se anuncia, no se vende, el asunto sigue en aumento. Sin embargo, también hemos leído que en ciertos países, sobre todo europeos, existen asociaciones de gentes que no adquieren, sino lo que menos se anuncia. La calidad y la tradición son también muy efectivas, esos artículos no necesitan nada más para ser vendidos.
En el siglo XIX aparecieron los primeros carteles publicitarios que tanto éxito han tenido y siguen teniendo. Es otro verdadero arte que entre nosotros se ha perdido. Recordaremos el pintor Toulousse Lautrec y también a Musha como ejemplos de maestros de carteles. ¿Y en Panamá qué? La historia de la publicidad criolla es también nutrida e interesante. Dicen algunos autores y es que se han escrito sobre ello múltiples trabajos muy explicativos que con las ferias comerciales de Portobelo (desde 1662 hasta 1838) se oyó hablar de nuestra actividad comercial hasta en los más remotos países.
En 1821, es traída desde Jamaica nuestra primera imprenta. Pero los primitivos periódicos panameños estaban mas interesados en asuntos de ideología o política que en asuntos comerciales. Además eran semanarios prácticamente todos y de circulación muy reducida.
Desde 1821 hasta 1841 tan solo en esta capital se fundaron 27 publicaciones periódicas y de 1849 a 1856, 35.
En 1849, aparece el periódico Panamá Star que cobraba $2.00 por anuncio y 1.50 si se publicaba varias veces. Sus primeros anunciantes lo fueron el Hotel Francés y el Restaurante California. En 1853, ahora con La Estrella de Panamá, el anterior rotativo aparecía en inglés, se promocionaban las compañías navieras y en español.
En su completa tesis de grado universitario Miguel Espino nos habla acerca de este llamativo tema, él nos dice que fue el alemán Max Pick, quien en 1946 fundó Propaganda, S.A., otros autores nos hablan de José Medlinger como su socio. Sus oficinas quedaban en la Avenida Central cerca de la desaparecida Fuerza y Luz (cómo nos quejábamos de ella, pero cómo nos hace falta ahora). Varios panameños trabajaron allí en la agencia publicitaria.
Después La Estrella de Panamá, El Panamá América y la revista Épocas publicaban numerosos anuncios. En 1933, con Radio Tembleque (llamada así porque todo sonaba) se inicia ese medio publicitario y en 1960 nos llega la televisión. El tema es largo, sus actores muchos, pero se nos acabó el espacio. Si se presenta la oportunidad continuaremos.
Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Ricardo López Arias
Comentarios: vivir+@prensa.com
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