| DUDAS.
Muchas expectativas con proyecto 911
Eyra Guardia
Pude leer y estar de acuerdo con las "Flores marchitas" que le dedica la revista Ellas al Club Activo 20-30 en su más reciente edición: "Los directivos compraron con anticipación un lote de ambulancias para el 911 y, ahora que están prontas a llegar, la ciudadanía se entera de la grave situación que representa su no utilización inmediata…".
Por años, el Club Activo 20-30 hizo propuestas al país que estaban diseñadas de manera puntual en proyectos concretos de beneficio general al sector seleccionado. Quién no recuerda, su lucha por las personas con alguna discapacidad y el proyecto del centro de rehabilitación, con el mejor equipo posible; los centros de nutrición para brindar ayuda a tantos niños en puntos estratégicos del país; el Hospital del Niño y la mejor tecnología para atender a los niños que sufren de quemados; propósitos muy loables y de beneficio para todos, directa o indirectamente.
Sin embargo, siempre me llegó la duda sobre la realización del proyecto que propusieron en el 2006, el servicio de emergencias 911. Ya que muchos elementos producen incomodidad: se puede decir que no es un servicio para el país, nada más lo será para el área de la ciudad de Panamá y tal vez Colón; también que es un proyecto de la mano con la burocracia gubernamental, que debe aprobarlo y facilitar las infraestructuras, dos condiciones difíciles de lograr en el tiempo justo; además, no creo que del fondo logrado en la Teletón 2006 hayan considerado los salarios de todo ese personal idóneo que tendrá la responsabilidad de brindar el servicio, por mucha vocación y gran sentido de humanidad que tengan médicos, enfermeras, auxiliares, paramédicos, choferes, telefonistas y otros que formen el equipo de atención en el 911, todos merecen un salario digno que los motive, como toda persona, ¿será el Gobierno Nacional quien asuma esa planilla?
Lo más seguro es que todo el éxito alcanzado, por los 20-30 en sus proyectos, estriba en que ellos donaron recursos para organizaciones ya activas, que en muchas ocasiones tienen urgencia de contar con más apoyo de la sociedad. No con proyectos que tenían que ir de la mano con el Gobierno para activarlos, pues ahora ya estarán sufriendo la experiencia con las ambulancias compradas que pueden dañarse antes de estar en servicio el 911 y que ellos no pueden decidir.
Con todo el respeto que merecen, al ser un grupo de personas con mucha credibilidad por parte de la ciudadanía, se puede considerar que hubo demasiadas expectativas hacia su proyecto del 911, algo que sí funciona en Estados Unidos, pero que hay mucho camino por recorrer antes de que llegue a ser realidad en Panamá. Aunque sea terrible la gran cantidad de situaciones de urgencia que viven las personas en Panamá, que muchas veces son condiciones de vida o muerte, tal vez sea mejor reforzar las salas de urgencia de hospitales del país, donar ambulancias (a las que se les pueda asignar presupuesto de mantenimiento por parte del Estado) y donar insumos médicos, entre otros.
La autora es docente universitaria
|