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Panamá, domingo 30 de septiembre de 2007
 

UNIDOS POR UN SOLO AFÁN EL DE QUERER MEJORAR.

Raíces

Del Colón que volverá

CORTESÍA/Rocío Cabezas de Fernández
De nuevo nos encontramos en la muy recordada y siempre apreciada ciudad de Colón y en las épocas de su máximo esplendor. Afortunadamente ya se notan signos de aquello, lo del esplendor, retornará. Con otra ventaja o cualidad adicional: para no volver a retroceder más. En una de las dos fotografías vemos en el centro a nuestro personaje de hoy que no es otro que el coronel del Ejército estadounidense, Manuel Cabezas Egido, nacido en España, pero nacionalizado estadounidense después. El coronel fue en un tiempo, década de los años 1960 del siglo pasado asignado a Panamá y específicamente a nuestra área atlántica en donde sobresalió por la alta estima que tuvo en el lugar, resultado de la multitud de obras y acciones que allí provechosamente realizó. De ello nos extenderemos más en los textos, también de hoy. En la primera de las fotos, captada en el también recordado Restaurante Alhambra, lugar de nuestra lugareña tertulia de entonces y situado en la esquina de la Avenida del Frente con la estación del Ferrocarril de Colón. Aparecen sentados y de vuestra izquierda a derecha Ananías Montenegro, Aurelio López W., Antonio de Reuter, el coronel Cabezas, Ricardo Quijano y Silvio Salazar. De pie y en el mismo orden Oscar ‘Chivito’ Grimaldo, Leonardo Maurelli, Ángelo Torre, Dr. Nicolás Quiñónez Borras, Angelo Schettini, Osman Jaspe, Carlos Venencia, Víctor Gribar Jr. (el apellido aparece borrado), Saúl Trinidad Torre, más los no identificados. En la segunda fotografía parece tomada en la finca cercana a Colón de Antonio Tagarópulos. Finca entre otras cosas para cría de ganado lechero. Aparecen primero un personaje de nombre no recordado, pero que era vicegobernador de la Zona del Canal y con muchas misiones en Panamá, les siguen el médico y amigo tisiólogo Máximo Carrizo, Abraham Pretto, en esos tiempos ministro de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública, también fue diputado a la Asamblea por Darién, a continuación el industrial y hombre de gran generosidad Antonio Tagarópulos, el creador de los actuales supermercados Rey y de último, pero no el último, Antonio J. ‘El Negro’ Jaén, gobernador para entonces de la provincia atlántica. Pero la historia de ese notable español, gringo y panameño de corazón, que fue el doctor y coronel Cabezas no termina aún. Una vez jubilado, aquí se quedó y aquí falleció, su hija Rocío se casó con Alonso Fernández, colonense y es el hijo de ellos, panameño también. Y es que la gran mayoría de nuestras raíces son así, se siembran, pegan y crecen divinamente en Panamá.917830

Fue en el año de 1960 cuando por primera vez arribó a la ciudad de Colón, República de Panamá, el para entonces capitán del ejército estadounidense Miguel Cabezas Egido, nacido en Hinojosa del Duero, provincia de Salamanca, España.

Cuando era teniente de infantería, participó en la absurda y sangrienta (como todas ellas) guerra civil española en donde convencidos fanáticos de lado y lado, pero dotados de mando, dentro de sus áreas, se encargaron de que se llevaran a cabo múltiples batallas (fuera de ellas también se eliminaron muchas vidas) en las que se totalizaron centenares de miles de muertos o lo que es peor, seres totalmente incapacitados para siempre. A consecuencia de un balazo en una rodilla, nuestro personaje quedó parcialmente excluido de algunos trabajos y en su totalidad para otros.

Sin embargo, y teniendo su futura esposa y familiares cercanos en Estados Unidos, se trasladó allí, efectuó nuevos estudios en Texas y logró ser incorporado a su cuerpo de ejército para efectuar ciertas funciones.

Eran épocas de paz relativa (¿cuándo será total en este mundo desbocado y mal dirigido en bastantes naciones?), pero el ejército del país norteño estaba afortunadamente muy comprometido en acciones de ayuda a varios países amigos y necesitados, siendo el nuestro uno de ellos.

Eran los tiempos de las llamadas Alianza para el Progreso y Operación Amistad, entre otras.

Cabezas se sentía como pez en el agua. Estaba en un país en donde se hablaba su misma lengua, y del cual desde su juventud mucho había leído y continuó leyendo acerca de su historia. Comienza entonces ayudando no solo a enfermos de su nueva patria, sino también a clínicas, hospitales y otras instituciones de su nuevo entorno.

También consiguió ayuda material para algunas otras provincias, y fue así como de su ejército recibió equipo completo para dotar a Tolé de facilidades médicas que irían a aliviar en mucho las variadas dolencias de la población indígena de aquellos lugares.

CORTESÍA/Rocío Cabezas de Fernández

Además, le fueron entregados equipos médicos y quirúrgicos al hospital San José de La Palma y de El Real, en Darién; al centro de salud de Macaracas en Los Santos, en Escobal (Colón), así como a su Cruz Roja y al hospital Amador Guerrero. Otras entidades, esta vez educativas, pero con necesidades de equipo fueron abastecidas también. El dispensario de Llano Ñopo también fue beneficiado. Cabezas consiguió que el World Medical Relief participara también en esos afanes y ayuda.

Pero la incansable labor de nuestro hombre no cesaba. Tuvo mucho que ver con la restauración del también olvidado, hasta entonces Fuerte de San Lorenzo, al cual y en un futuro cercano vamos a dedicarle unas Raíces.

El doctor Cabezas fue condecorado con la Orden de Vasco Núñez de Balboa por sobradas razones en esa ocasión valedera.

A él nos unió una sincera amistad y tal como ya lo dijimos, en una ocasión nos invitó a dictar una charla sobre variadas enfermedades que también se pueden adquirir en tiempos de guerra y que nada tuvieron que ver con violencias, todo ello en la temida Escuela de las Américas, pero lo nuestro era ayuda a vivir y no a otra cosa diferente.

Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Procesadas por Ricardo López Arias
Comentarios: vivir+@prensa.com

 
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