Plano urbano
Los sonidos del silencio
918861Gustavo Manrique Salas
negocios@prensa.com
OPINIÓN. Durante las últimas semanas han ocurrido dos importantes acontecimientos que marcan un antes y un después en el mundo del espectáculo, pero también en el mundo de la comunicación.La muerte de Marcel Marceau y de Luciano Pavarotti deja al mundo sin el talento de dos grandes artistas, que trascendieron llevando a la gente un mensaje de manera radicalmente distinta.Marceau se destacó por su comunicación sin palabras, mientras que Pavarotti capitalizó el gran poder de su voz para acercarse a la gente.
El poder de la comunicación no verbal de Marcel Marceau fue incluso más poderoso que el arte de la oratoria. Su mímica, sus gestos y sus movimientos, sumados a las percepciones y el mundo interior del público daban vida a una serie de imágenes, valores y conceptos que sintonizaban en una misma dimensión al artista y al espectador. Uno de sus críticos dijo sobre él en una ocasión: "Logró en menos de cinco minutos lo que la mayoría de los novelistas no hace en volúmenes".Por su parte, Pavarotti, considerado el mejor tenor de la historia de la opera, representaba la otra cara de la misma moneda. Su luminosa y resonante voz era capaz de ubicar la palabra en otra dimensión. La comunicación verbal de este robusto artista constituía su gran poder.
Lo cierto es que en ambos casos la capacidad de persuasión era evidente. La gente se comprometía, reía y lloraba con aquello que veía o escuchaba. Era la puesta en común de una idea, un mensaje a través de distintas formas.Desde la perspectiva de los voceros de las organizaciones, el dominio de la comunicación verbal y no verbal juegan un rol fundamental en la estrategia de comunicación de la empresa. La mayoría de las veces se entrena a los CEO y voceros formales a hablar en público, a trabajar con los medios de comunicación, fijar posición ante situaciones de crisis, dando poca importancia al valor de escuchar y el poder de la comunicación no verbal.Un buen mensaje asociado a una inadecuada comunicación no verbal puede generar desconfianza en nuestras audiencias; así como una buena comunicación no verbal puede ser suficiente para generar la credibilidad requerida.
El buen vocero tiene que ser capaz de medir los efectos que tienen en su conjunto la comunicación verbal y la comunicación no verbal. El objetivo final de todo buen vocero es ser creíble y para ello debe cuidar lo que dice y cómo lo dice. La comunicación no verbal permite imprimir pasión al mensaje, sintonizar las emociones con la gente, crear empatía, expresar una identidad y esto tiene que ver con la postura del vocero, sus gestos, el uso de sus manos, su mirada, su respiración, su actitud e incluso su manera de vestir.La comunicación verbal, por su parte contribuye a alinear visiones, generar conocimiento, dar soporte argumental al mensaje y minimizar percepciones erradas de nuestras audiencias sobre un evento. Marceau y Pavarotti demostraron que el dominio del silencio y la palabra constituyen el poder de la comunicación.
El autor es director de Stratego Communications
|