| ENVIADO ESPECIAL DE LAS NACIONES UNIDAS OBSERVA SITUACIÓN.
Ciudadanos de Myanmar viven una tensa calma
No hubo informaciones sobre disparos por parte de los soldados, como en los días anteriores.
| AP |
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| Ciudadanos, residentes en Tailandia, oran por la paz.919116 |
RANGÚN, Myanmar/DPA
Una tensa calma reinaba ayer en Rangún, la ex capital de Myanmar (antigua Birmania), coincidiendo con la llegada del enviado especial de las Naciones Unidas Ibrahim Gambari al país, donde desde hace dos semanas se producen intensas protestas contra el régimen militar gobernante.
Cientos de soldados patrullan las calles y otros tantos estaban atrincherados en puntos estratégicos de la ciudad, a la espera de más protestas contra la Junta Militar. No obstante, tras casi dos semanas de intensas protestas, la situación está más calmada en la metrópolis birmana, informaron testigos presenciales y la radio birmana citados por la emisora de oposición Voz Democrática de Birmania, con sede en Oslo.
No hubo informaciones sobre disparos por parte de los soldados, como en los días anteriores, y se cree que se pidió al Ejército una actuación más moderada, indica la emisora.
Sin embargo, continuaron las protestas aisladas en Rangún. Las fuerzas de seguridad birmanas detuvieron a 40 manifestantes que se agrupaban ante el hotel Trader de Rangún, donde Gambari tiene previsto alojarse.
Según informaron testigos, los militares cercaron a los manifestantes y después los condujeron en camiones a un lugar desconocido.
Mientras tanto, Gambari voló directamente desde la metrópolis portuaria de Rangún a Naypyidaw, 300 kilómetros más al norte, donde hace dos años la Junta Militar trasladó la sede del gobierno.
Gambari realizará un balance de la situación en Myanmar y se reunirá con líderes religiosos, presos políticos y con la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, que lleva más de cuatro años bajo arresto domiciliario.
La radio asentada en Oslo informó que en las manifestaciones de ayer apenas participaron monjes budistas, que tras su papel dirigente en las protestas fueron detenidos o retenidos en los monasterios.
China, uno de los más estrechos aliados de la Junta Militar birmana, manifestó estar "muy preocupada" por la situación en el país vecino, dijo el primer ministro chino, Wen Jiabao.
(Vea La rebelión de los monjes en Myanmar)
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