| Argelia.
Proceso de conciliación no va al ritmo esperado
ARGEL, Argelia /EFE
Al cumplirse ayer dos años de la adopción en Argelia de la Carta de la Paz y la Reconciliación, conocida como La Ley del Perdón, destinada a terminar con el terrorismo, sus resultados siguen a medio camino de lo que esperaban los argelinos.
El 29 de septiembre de 2005 fue aprobada en referéndum, con un abrumador respaldo del 97.36% de los votos, esta iniciativa del presidente argelino Abdelaziz Buteflika, partidario de dar a los extremistas la redención acompañada de la reinserción social.
Buteflika estaba entonces, y sigue convencido de que el terrorismo no sería exterminado con las armas por haber penetrado en el cuerpo enfermo de una sociedad que arrastraba durante años la frustración de sentirse desahuciada por su elite política.
La mano tendida al terrorismo fue acogida con satisfacción por la rama armada del proscrito Frente Islámico de Salvación (FIS) que, una vez negociada la rendición con el estamento militar, ordenó a sus militantes descender de las montañas para entregarse a las autoridades.
Unos 2 mil 500 terroristas en activo abandonaron sus refugios y se reintegraron a la sociedad, y si una ínfima minoría decidió regresar más tarde a los montes, la operación fue considerada un éxito.
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