| REFERENDO TICO.
¿Cuál envidia de la buena?
Rubén Castrejo Camarena
En las últimas semanas, los funcionarios de gobierno, especialmente los del Partido Revolucionario Democrático (PRD), emprendieron como meta, a través de una campaña de divulgación, que todo los panameños se enteraran vía e-mail, por programas de opinión en las distintas emisoras del país, así como por los medios escritos, sobre unos artículos de opinión publicados en diarios extranjeros, tales como La Nación, de Costa Rica.
Uno de estos artículos fue el que publicó el ex ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Fernando E. Naranjo, titulado Envidia de la buena. (http://www.nacion.com/ln_ee/2007/julio/25/opinion1179419.html).
La publicación señala que "La Asamblea Legislativa de Panamá ratificó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, dos semanas después de haber sido firmado por los representantes de ambos gobiernos. Esa noticia debería conmocionarnos". Pero lo que no sabe este ciudadano tico, que por supuesto no vive en Panamá, es que esa apresurada decisión de la aplanadora PRD, en la Asamblea Nacional de ratificar un tratado que muchos de los diputados por no decir que ninguno, no tuvieron tiempo de leer el extenso tratado. Así como ellos, hay un sinnúmero de panameños que no conoce este documento, por la falta de divulgación y lo peor es que de nada vale que ahora se conozca lo que hay en dicho tratado de promoción comercial (TPC), si ya la opinión de los ciudadanos no cuenta, porque nuestros "diputados salieron como adelantados del Mar del Sur", a ratificar el documento.
A párrafo posteriores el articulista tico, señala lo siguiente: "La decisión del 7 de octubre es nuestra", refiriéndose al referéndum que se realizará en dicho país, para aprobar o rechazar la ratificación de los convenios internacionales firmados con Costa Rica. "Debemos participar con entusiasmo en la convocatoria para ratificar el TLC con Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos. No desaprovechemos esta oportunidad para que no tengamos que arrepentirnos después"; no me queda la menor duda de que el señor Fernando E. Naranjo, debe ser un prominente empresario, que tiene claros intereses y promueve el "Sí", pero la gran ventaja que tienen los ticos sobre los panameños, es que ellos sí practican y viven la democracia, y en ese país se hacen las cosas como se tienen que hacer, tomando en cuenta la opinión de todos los sectores de la sociedad, cosa que no se hizo en Panamá. No veo qué tienen que envidiar los ticos a los panameños.
Sigue diciendo el ex ministro de relaciones exteriores tico que "El pueblo panameño fue en octubre de 2006 a un referéndum para aprobar el programa de modernización y ampliación del Canal y abrumadoramente votó apoyando al Gobierno, por un proyecto que significará una inversión de $7 mil millones", pero tengo que decirle al ex canciller tico que está mintiendo, porque el referéndum para aprobar la ampliación del Canal, no fue aprobado abrumadoramente por la mayoría de los panameños, tal cual lo expresa en su artículo, y tengo que decirle que la participación electoral fue muy baja, con una abstención cerca del 57%.
En su artículo el señor Fernando E. Naranjo explica lo siguiente: "No es de extrañar que, a partir de este año, Panamá tenga el ingreso por habitante más alto de Centroamérica, superando por primera vez a Costa Rica. La producción interna panameña crecerá en 2007, fácilmente, a una tasa de 10% y se estima un crecimiento por lo menos del 11% en 2008".
Lo que sí nos extraña a los panameños y que no sabe el señor Fernando E. Naranjo, es que esa riqueza y opulencia que según los indicadores económicos revelan, no está llegando a los sectores más necesitados del país. Un reciente estudio sobre la pobreza mundial, pero enfocado hacia la situación de América Latina, realizado por el Centro de Información y Documentación de la Universidad de los Trabajadores de América Latina (CIDUTAL), con sede en Argentina, revela que en Panamá con un poco menos de 3 millones de habitantes, cuenta aproximadamente con 1 millón 266 mil 111 personas pobres, casi un 45% de la población, y de esta cifra un 20% permanece en pobreza extrema, según datos estadísticos del Ministerio de Economía y Finanzas.
No sé de qué envidia de la buena se refiere el ex ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica; pues el crecimiento económico solo lo ven los empresarios y no así los sectores sociales, no porque en realidad no se dé, sino porque, sencillamente, no llega a los pobres; se mantiene una línea de pobreza que está prácticamente estancada en medio de la marginalidad y el abandono, producto de una política del consumismo y una pésima distribución de la riqueza, de la que nadie habla ni mucho menos se atreve siquiera a buscar métodos o políticas adecuadas para salir de ella.
El autor es periodista y abogado
|