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Panamá, viernes 28 de septiembre de 2007
 

PROPUESTA.

¡Y dale de nuevo con lo de los valores!

Juan B. McKay A.

Confieso que me ha resultado extremadamente difícil mantenerme al margen de tantos temas sobre los cuales me hubiera gustado volver a escribir, sin embargo, me he abstenido de manera que no fuera a ser criticado por hacerlo ostentando un cargo dentro del engranaje oficial. Sin embargo, he considerado volver a insistir sobre el tema de valores, el cual me ha caracterizado durante toda mi trayectoria en clubes cívicos y otras organizaciones de la sociedad civil.

Muchos pensarán que este tema es aburrido y nada importante, pues hay temas de muchísima mayor trascendencia en la vida nacional. Yo les contestaría que, precisamente, por la ausencia de los valores, existen tantas falencias, deficiencias e incongruencias entre el predicar y el actuar de tantos empresarios, políticos y dirigentes en nuestro país; y, debido a eso, surgen otros temas que se vuelven de mayor trascendencia.

Si los políticos (y aspirantes a políticos) practicaran los valores cívicos, éticos y morales que les fueron inculcados (sinceramente espero que haya sido así), al igual que la urbanidad de Carreño, ese famoso venezolano que escribió un librito que ya casi nadie lee y muchos menos practican, otro tipo de gobernantes y ciudadanos tuviéramos.

Hoy leía un artículo sobre una controversia que ha surgido en el viejo continente sobre quién debe enseñar y promover los valores cívicos y morales, así como las buenas costumbres (agrego yo). Tendría que contestar que, afortunadamente, para mí los valores que tanto promuevo y practico me fueron enseñados en mi casa por mis padres, una maestra y un ingeniero (de calles 14 y 13, respectivamente, en San Felipe) y luego reforzados en el Instituto Pedagógico.

La Urbanidad de Carreño pertenecía a las asignaturas que se impartían en primaria y se debían practicar cada día. Eso nos enseñó a convertirnos en hombres y mujeres de bien. A muchos nos ha servido y seguimos practicando, orgullosamente, lo que nos enseñaron nuestros padres y maestros.

Hay una deficiencia en este tema en Panamá. Hay que reconocerlo (éste sería un gran primer paso). Pero hay muchos que se limitan solo a criticar y no a proponer. Hoy quisiera llamar la atención a mis hermanos de los clubes cívicos y demás colegas de los gremios y organizaciones gremiales a que nos unamos en una nueva gran cruzada por el adecentamiento y el fortalecimiento de los valores cívicos, éticos y morales de nuestra querida Panamá.

Propongo que cada uno de nosotros ofrezcamos media hora mensual y acudamos, con la aprobación del Ministerio de Educación, a centros educativos a hacer dos cosas: Dictar charlas interactivas (léase no aburridas) sobre qué son y cómo los valores cívicos, éticos y morales han incidido en nuestras vidas profesionales y nos han convertido en profesionales exitosos, lo cual se pudiera hacer en jornadas de media hora o 45 minutos, dentro del período de clases. De esa forma se reforzarían, también, los conocimientos de los estudiantes en materias tradicionales (donde igualmente hay una deficiencia enorme).

¿Ustedes se imaginan la cantidad de ingenieros y arquitectos que pudieran brindar media horita de su tiempo para reforzar conceptos de matemáticas, o los médicos que estuvieran dispuestos a asistir a los estudiantes en biología y así sucesivamente? Esto debe hacerse, no solo en los planteles de educación pública, sino en los colegios de educación privada, pues todos los jóvenes de nuestro país deben beneficiarse de este tipo de iniciativa, que a la postre solo puede rendir frutos para todo el país.

¡Empecemos ya! Para mañana es muy tarde. ¿Quién está dispuesto a levantar esta bandera y hacerse cargo de la organización? Avísenme y yo sería el primero en firmar y ser voluntario, pues aunque lejos, me sigue preocupando el país que me vio nacer.

Ya es hora de que todos empecemos a contribuir en la medida de lo posible, en la construcción de un nuevo país, más decente, más ético, más cívico y más moral. Es muy fácil y conveniente pretender dejarles toda la responsabilidad a los gobiernos de turno. Estos están ahí por solo cinco años, nosotros tenemos toda una vida por delante, sin contar el tipo de vida que le queremos legar a nuestros hijos y nietos.

El autor es agregado y encargado de Asuntos Consulares de la Embajada de Panamá en Colombia

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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