| LOS RECURSOS NATURALES.
Luchemos por un turismo responsable en el país
Gabriela Etchelecu
En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Turismo que se celebra hoy jueves 27 de septiembre, quisiera llamar la atención sobre los objetivos estratégicos de esta actividad en Panamá.
En vista a lo anterior, el Ipat define su estrategia como dirigida a "utilizar el turismo como una herramienta clave para promover a Panamá como país ideal para visitar, vivir y hacer negocios y convertir esta actividad en un instrumento clave para la generación de empleos y la incrementación de las exportaciones", entre otros.
Como panameña y madre, estoy totalmente de acuerdo con estos puntos y el desarrollo del país; sin embargo, considero que se debe hacer más énfasis y un análisis serio de las consideraciones ambientales y de sostenibilidad en estas políticas, sobre todo por el fenómeno de boom palpable en estos momentos en nuestro país. Construcciones de hoteles y residenciales costeros, la venta de territorio insular y la entrada a lugares apartados del interior de la República que según se ha informado, tienen una inversión de unos 39 millones de dólares. Estas iniciativas, si bien favorecen la aparición del turismo en dichas zonas, impactan el medioambiente que en ocasiones es frágil, único e irrecuperable y perdemos nuestra biodiversidad y patrimonio, y así mismo, el atractivo original que se pretendía explotar.
Con la construcción de nuevas infraestructuras turísticas se ha provocado la devastación de bosques, afectación de manglares, hábitats de especies animales y del propio paisaje. Aunado a la sobre utilización del agua, no hay un manejo adecuado con el tratamiento de la basura, lo que provoca la contaminación del agua por los residuos líquidos y la contaminación del aire por el uso de vehículos y aire acondicionado; mientras el país se prepara para un turismo acelerado en lo que son otras cosas, planea el uso recreativo de estos hábitats.
Somos testigos de cómo la llegada de turistas a diferentes zonas altera el estado de los recursos naturales. Cada uno piensa en su prioridad y en lograr su proyecto, viendo solo el impacto individual, nadie ve el panorama completo. La suma de todos estos proyectos está cambiando a nuestro país de forma permanente y este "desarrollo" no planificado ni estratégico nos pasará factura, ya no en el futuro, sino ahora, pues los efectos negativos al ambiente son evidentes en la actualidad. Este recurso natural, tan poco valorado y que damos por sentado por haber contado con él desde siempre, es la base de la subsistencia de nuestra población. Como bien dice el refrán: "no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde".
Todos estos puntos se deben poner en la balanza, no solo las informaciones que hablan de las bondades económicas que se esperan para el país. ¿Cuánto ganamos y cuánto perdemos?, ¿quiénes ganan y quiénes pierden?, este efecto a largo plazo, ¿es una bonanza ilusoria o una alternativa para el país?
Visitas este año de 1.5 millón de turistas extranjeros captarán 1,200 millones de dólares, con lo cual se busca situar al país como el primer destino turístico centroamericano. Todo muy bien, pero actuemos con planeación y estableciendo las prioridades del país y nosotros las reglas del juego. Cuando perdamos nuestra riqueza natural, ¿qué venderemos?, ¿cómo se asegurará la calidad de vida de nuestros hijos?
No hay calidad de vida sin salud ambiental. De qué nos sirve tanta plata, la generación de miles de empleos y el mejoramiento de la economía, si no se ponen en blanco y negro cuáles son las reglas a seguir en el campo del turismo para preservar los recursos naturales y los atractivos turísticos con que cuenta nuestro país.
Por todo lo anterior, me inclino a la corriente de diferentes organizaciones conservacionistas que están de acuerdo con el enorme potencial que tiene el turismo en el desarrollo de los países, pero este se debe realizar de manera responsable y cuyo objetivo sea establecer modelos de desarrollo turístico sostenibles y específicos para cada zona de destino, para lo que se han de tener en cuenta sus variables sociales, económicas y medioambientales.
El turismo responsable denuncia los impactos negativos que estas actividades conllevan o pueden desarrollar en las sociedades anfitrionas, así como la imagen distorsionada que los visitantes pueden hacerse de la realidad que han ido a conocer y que valora y reclama la responsabilidad de turistas, tour-operadores, anfitriones e instituciones públicas a la hora de favorecer modelos turísticos sostenibles.
La autora es directora ejecutiva de Fundación MarViva
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