| BASURA POR TODOS LADOS.
¡No a los cochinos!
Gilberto Arosemena Callan
El Diccionario Enciclopédico Larousse define la palabra cochino de la siguiente manera: Cochino, A n. Cerdo. 2. Cerdo cebado que se destina a la matanza. n. Y adj. 3. Fig. y fam. Persona sucia y desaseada, o indecorosa.
Ya establecida la definición de lo que es un cochino, quisiera proceder con la motivación de este escrito. Este artículo nace gracias a la creciente epidemia de cochinos en la República de Panamá. Se trata de una plaga que perjudica a diario la belleza de nuestro país, tanto de la metrópolis como de nuestras playas, ríos y montañas. Esto constituye una amenaza a corto y largo plazo para la salud y vida humana.
En el pasado, hemos visto cómo las inundaciones acaban con barriadas enteras. Estas inundaciones, que destruyen los sueños, esfuerzos y vidas de cientos de nuestros conciudadanos todos los años, se dan por un conjunto de factores. Muchos de estos factores se atribuyen a fenómenos de la naturaleza, como las lluvias, altas mareas, etc. Sin embargo, los otros complementos que producen estos desastres se atribuyen a falla humana, como la ingeniería mediocre, y las altas cargas de basura que se vierten en nuestros ríos, acueductos, alcantarillados y demás componentes de la red de desagües de nuestras barriadas y desarrollos.
En Panamá no dejará de llover en el futuro cercano; tampoco creo que sea posible frenar el error humano en un 100%. Lo que sí se puede evitar es la cantidad de basura que tiran los cochinos donde les da la gana.
La basura es evidencia de la falta de educación.
Es un insulto a todos los que pagamos impuestos, ya que mientras más cochinos hay, más basura existe, más impuestos nuestros se esfuman en camiones de basura, tinacos, brigadas de limpieza, nuevas tuberías pluviales, en fin, cientos de miles de dólares que se pudieran utilizar para construir escuelas, hospitales, medicamentos para la Caja de Seguro Social, los jubilados, etc., se desperdician gracias a los cochinos.
Si queremos que siga entrando la inversión extranjera, que siga aumentando el turismo, que mejore la salud, que acaben las inundaciones, tenemos que comenzar por los detalles.
Y este es un detalle de ultra importancia, para el cual no necesitamos ayuda ni del Gobierno, la oposición, ni la empresa privada.
Este es un problema que podemos solucionar cada uno de nosotros, si ponemos de nuestra parte.
El artículo 119 de nuestra Constitución señala que: El Estado y todos los habitantes del territorio nacional tienen el deber de propiciar un desarrollo social y económico que prevenga la contaminación del ambiente, mantenga el equilibrio ecológico y evite la destrucción de los ecosistemas.
Yo no quiero un país cochino; un Panamá sucio, descuidado... ¡No a los cochinos!
El autor es abogado
|