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Panamá, domingo 23 de septiembre de 2007
 

salud. lA VERSIÓN OFICIAL indica QUE el corazón se le detuvo.

Recordando al poeta Neruda

Hoy se conmemora un año más del fallecimiento del poeta y político chileno Pablo Neruda.

Luis Horacio Moreno recibió una condecoración por su pasión por la poesía nerudiana.

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TRISTEZAS. Pablo Neruda murió pocos días después del golpe militar ocurrido en Chile en 1973.915063
Carlos E. Ovando
covando@prensa.com

Luis H. Moreno llegó a Chile en la tarde del 4 de septiembre de 1973. Iba a una convención de negocios, en Bariloche, Argentina, pero antes quiso pasar por Santiago con el casi secreto anhelo de visitar al poeta Pablo Neruda, quien se encontraba muy enfermo a causa de un cáncer de próstata.

"Iba a reiterarle la solidaridad y el invariable afecto panameño, especialmente en esa hora de aflicción para su patria y para él", cuenta Moreno, 34 años después.

No era, por supuesto, la mejor fecha para llegar a Chile. El país estaba convulsionado, políticamente dividido y con un panorama sombrío. Pero Moreno, banquero de profesión y gran conocedor y admirador de la poesía nerudiana, se las arregló para que un amigo, Antonio Tohá, le consiguiera un automóvil para él y Josefina, su esposa. De esa manera pensaba llegar a Isla Negra, aquel refugio que el Nobel tenía frente al Pacífico, a unos 130 kilómetros de la ciudad de Santiago, y que no es isla ni es negra.

"Después de sortear mil obstáculos, llegamos a la casa de Neruda; nos atendió su hermana, doña Laura Reyes. Nos hizo pasar a ver al poeta, que realmente se encontraba muy enfermo, pero que con su afabilidad característica le pidió a su hermana que nos enseñara la casa", dice Moreno. "Al despedirnos –continúa– me regaló un ejemplar de sus Cien sonetos de amor, el libro que escribió para Matilde, su esposa, y puso su nombre en él, con aquella tinta verde característica. Es, tal vez, el último libro que Neruda regaló con su firma", piensa Moreno.

Apenas 19 días después, el poeta falleció en Santiago de Chile. Era el 23 de septiembre de 1973 y la muerte lo encontró lejos de su querida Isla Negra, de sus mascarones de proa, de sus caracolas, de sus botellas con barcos en miniatura y de sus botellas de vino. El acta de defunción dice que fue un ataque cardíaco. La causa real, según muchos, fue la inmensa tristeza que lo embargaba al conocer las atrocidades que cometía la dictadura militar que el 11 de septiembre había derrocado al presidente Salvador Allende y que se ensañaba con el pueblo chileno.

Porque Neruda era un hombre dotado de una inmensa sensibilidad social. De ahí que gran parte de su obra se centrara precisamente en los hombres y mujeres del pueblo. El poeta siempre sostuvo que su quehacer poético no podía estar separado del político: "Nunca he concebido mi vida como dividida entre la poesía y la política... Soy miembro de una familia de trabajadores que repartieron sus ásperas jornadas entre el centro y el sur del territorio. Jamás estuve con los poderosos y siempre sentí que mi vocación y mi tarea era servir al pueblo de Chile con mi acción y mi poesía", dijo cuando aceptó ser candidato del Partido Comunista a la Presidencia de la República, en 1969.

Precisamente pensando en su pueblo escribió aquellos versos que no pierden vigencia: Ellos aquí trajeron los fusiles repletos/de pólvora, ellos mandaron el acerbo/exterminio,/ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,/un pueblo por deber y por amor reunido,/y la delgada niña cayó con su bandera,/y el joven sonriente rodó a su lado herido,/y el estupor del pueblo vio caer a los muertos/con furia y con dolor.

En 2004, el presidente de la República de Chile, Ricardo Lagos, a través del embajador chileno en Panamá de la época, Jaime Rocha Manrique, distinguió a Luis H. Moreno con la medalla presidencial Centenario de Neruda. Es una condecoración que se entregó solamente a 100 personas del mundo, y que en Panamá recibió Moreno.

En su discurso de agradecimiento, Moreno habló de su pasión por la poesía nerudiana; de sus "escarceos líricos", como llama a su incursión por el mundo poético.

Como acto de reciprocidad, él donó al museo de La Chascona (la casa de Neruda en Santiago) el libro que el poeta le había regalado varios años atrás cuando lo visitó en Isla Negra.

(Vea Sus pasiones secretas y su vida pública)

 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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