James Spader es un perdedor que ha sabido ganar. Iba para profesor de escuela secundaria, pero un día abandona los estudios cuando cursa el noveno grado y decide que la actuación será su forma de ganarse los frijoles. Este nacido en Boston tiene 47 años, pero no cuaja como caballero maduro, pues parece un treintañero. Evita el glamour de Hollywood, anda sin guardaespaldas y se traslada en metro, por lo que es un desconocido para muchos que se lo topan por la calle.
Debuta en el séptimo arte como extra en 1978, pero tarda una década en ser reconocido dentro del mundo del entretenimiento. Audiciona para Taps (1981), pero su papel se lo queda Sean Penn. Dos semanas después que logra un pequeño papel en Endless Love (1981) le avisan que su padre Todd ha muerto. Labora como secundario en Wall Street (1987), pero nadie se acuerda de su participación. Aunque su fuerte son los géneros menores, se destaca en dramas como Crash (1996) y Secretary (2002). Cuando gana el premio interpretativo en Cannes por Sex, Lies and Videotape (1989) ya se había ido del festival y recoge su presea el director Steven Soderbergh. Se supone que reinaría en el cine independiente, pero ha sido la televisión comercial donde ha obtenido sus mayores satisfacciones.
Ni siquiera este señor de cabellos rubios y ojos azules creía en sí mismo cuando se enteró de que tenía la posibilidad de obtener el Emmy en la categoría de actor principal en una serie dramática. ¿Por qué? En teoría, la estatuilla ya tenía el nombre de James Gandolfini, por ser el líder mafioso de “Los Sopranos”, un alabado programa de HBO que este año llegó a su final.
Por eso queda de piedra cuando el domingo pasado escucha su nombre como el vencedor por su papel como un inteligente, egoísta y liberal abogado en Boston Legal, uno de los inventos audiovisuales de David E. Kelly.
“¡Oh!, tengo la sensación de haber robado un montón de dinero a la mafia y todos están ahí sentados”, bromeó Spader al recoger su distinción ante los aplausos de los integrantes de la Academia de Artes y Ciencias de Televisión. Se trata de la tercera victoria para Spader, quien empata con Gandolfini en el número de premios Emmy obtenidos por un mismo papel.
Un as en la manga
El guionista David E. Kelly es el creador de las series más singulares de la pantalla chica estadounidense.
Su fascinación es el universo laboral y personal de los abogados, los médicos y los profesores, profesiones en las que ha puesto su toque de humor negro y su dura crítica social: L.A. Law (1986-1992), Chicago Hope (1994-2000), Ally McBeal (1997-2002), Boston Public (2000-2003), The Practice (1997-2004) y Boston Legal (2004-2007).
Pero hasta en el paraíso del éxito llueve y los truenos son amenazadores. En mayo de 2003 los directivos de la ABC le ponen un ultimátum: “The Practice” solo se mantiene en el aire si le hace cambios sustanciosos, pues ha perdido niveles de sintonía. Tiene 24 horas para ver qué se le ocurre.
Entonces, Kelly, un mago en situaciones extremas, saca un as debajo de la manga: introduce un personaje secundario que con el paso del tiempo será el portaestandarte de este programa sobre las vicisitudes en un bufete de abogados: Alan Shore.
Pero, ¿quién puede encarnar a un hombre que aplica el derecho y las leyes con un sentido nada pragmático y en ocasiones alejado de la ética tradicional? Necesita un actor que sepa transmitir el sentir de una persona que en apariencia es un tipo amoral, amargado e infeliz, pero a la hora de la verdad es el más justo, valiente y sabio.
Entonces Kelly piensa en un admirador de la música de Bob Dylan. Le llega a la memoria el nombre de un tipo cuya debilidad es trabajar solo cuando se le acaba el dinero y vaya que no es millonario, pues su paga cinematográfica generalmente ronda por el salario mínimo.
La decisión es tan peligrosa como saltar en la punta de un bisturí, pues James Spader, padre de dos chicos, es el logotipo de los que pierden con frecuencia cuando juegan a los dados o a la ruleta, pues ha participado en películas de comedia, misterio, terror, acción y ciencia ficción, pero no ha terminado de encajar en ninguno de estos géneros.
Como si fuera su marca de fábrica o una especie de raro leitmotiv, en la televisión los fracasos también lo persiguen, al encabezar proyectos fallidos como Diner (1983) y Starcrossed (1985). Pero Kelly considera que Spader es el indicado, pues solo alguien que ha sido un perdedor puede convertirse en un personaje que no le teme a la derrota y que arriesga hasta su pellejo ante una causa noble.
Spader calza a la perfección en la piel de Alan Shore, ese abogado que se aprovecha de que la justicia es ciega y relativa para ganar los casos más increíbles. Su aire entre vicioso y tierno es como un motor en marcha. Logra un efecto arrollador en The Practice, al que le ha costado ser tomado en serio por una industria que apuesta por actores fuertes a lo Jack Nicholson o desvalidos a lo Tobey Maguire.
Spader, un chef de alta cocina, solo participa en 22 episodios del programa entre 2003 y 2004. Pero es suficiente para echarse a la bolsa a los seguidores de The Practice, colabora a mejorar el rating de la serie y en 2004 gana un Emmy como actor de reparto.
Su presencia cala tanto, que David E. Kelly idea un spin off (un proyecto nacido como extensión de uno anterior) con ese abogado amante de los habanos, el licor, los días grises y los amores imposibles.
Y lo hace sin detener el final de The Practice, ya que dentro de sus últimos capítulos incluye los conflictos que serán la bala que dispara la trama de Boston Legal, cuya tercera temporada se puso a la venta en formato dvd el pasado 18 de septiembre y su cuarta temporada se transmite los martes, a las 9:00 p.m., por el canal de cable Fox.
Así, Alan Shore, defensor de culpas ajenas y tan eficaz como una mantis religiosa, salta de The Practice a Boston Legal con el pie derecho.
Ahora el reto de James Spader es cargar con el peso de un programa y encima tener a su lado a dos figuras tan atractivas como William Shatner (el capitán Kirk de Star Trek) y Candice Bergen (Murphy Brown), quienes interpretan a dos abogados que se las saben todas y que son los principales responsables de la firma de abogados Crane Poole & Schmidt.
En 2005, James Spader y William Shatner se llevan el Emmy como mejores intérpretes, principal y secundario, respectivamente, por ser leones en esa selva de cemento que es ejercer el derecho en Boston Legal.
Spader se convierte en la primera persona que gana tres Emmy por encarnar el mismo personaje en dos series distintas, algo que ni siquiera consigue Kelsey Grammer cuando hizo del psiquiatra Fraiser Crane en Cheers (1984-1993) y después en Fraiser (1993-2004).
¿Cómo sigue adelante Alan Shore si no es hipócrita ni blando cuando sus jefes lo enfrentan por su métodos poco ortodoxos? No lo han despedido porque desde la primera ojeada Shirley Schmidt (Bergen) supo que es un experto en resolver casos turbios y porque Denny Crane (William Shatner) es su mentor y único verdadero amigo.
¿Cuál es el encanto del actor y su personaje de ficción? Shore, como Spader, son tímidos y vulnerables, evitan entrar en detalles sobre su vida privada, atrapan a las féminas con su actitud de excéntricos distraídos y deambulan por las regiones claroscuras del alma humana, territorios donde los bien pensantes temen recorrer por miedo a encontrarse.