| DESAPARICIÓN.
El cardenal judío
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Jean-Marie Lustiger, el judío y también cardenal y retirado arzobispo de París, murió a sus 80 años el viernes 10 de agosto.
El presidente francés, Nicolas Sarkozky, quien se encontraba vacacionando con su familia en EU, regresó a París por un día, tan solo para asistir al sepelio del cardenal judío.
Más de 5 mil fieles de tres religiones -católica-judía-musulmana- se reunieron en la Catedral de Notre Dame para rendirle un merecidísimo tributo a Lustiger. Las ceremonias del funeral se iniciaron -cumpliendo con sus deseos- con la lectura de un salmo judío seguido por el Kaadish, el rezo judío para los muertos.
Lustiger, hijo de padres judíos que inmigraron de Polonia, lugar donde también pereció su madre durante el Holocausto, recibió al nacer el nombre de Aaron Lustiger. Se convirtió al catolicismo a la edad de 14 años, ingresó al sacerdocio y fue escalando en la jerarquía hasta convertirse en arzobispo de París, puesto que ocupó por 25 años hasta su jubilación. Recibió el cardenalato de manos del papa Juan Pablo II y muchos lo consideraron un posible sucesor del Papa que lo nombró.
A pesar de su conversión Lustiger nunca renunció a su fe original y dedicó buena parte de su vida trabajando para mejorar las relaciones entre católicos y judíos.
Durante la ceremonia de sus funerales su sobrino-nieto, Jonas Moisés Lustiger, leyó un salmo en hebreo y francés, y ubicó cerca del féretro un recipiente de tierra traída de sitios religiosos cristianos y judíos de Tierra Santa.
El arzobispo André Vingt-Trois, sucesor de Lustiger, en un imponente homenaje al cardenal destacó su "decisiva" contribución al diálogo católico-judío, convirtiendo sus amistades de ambas religiones en una "parroquia universal".
A pesar de que uno de los dichos universales es que nadie es insustituible, estoy convencido que hay ciertos personajes que por ser únicos sí lo son; sin duda que el cardenal judío Jean-Marie Lustiger fue uno de ellos, y desaparece del escenario mundial en momentos en que más se necesita su presencia. Vivimos una época en que los dogmas religiosos -llevados a incomprensibles extremos por el fanatismo- nos tienen a todos en el mundo entero viviendo las angustias propias del nuevo terrorismo producido directa o indirectamente por los que CNN -en un reciente reportaje investigativo- llama "los Guerreros de Dios", en que examina a los cristianos, judíos y musulmanes extremistas.
Como yo soy producto de una familia "mixta" de padre judío y madre católica, y como consecuencia aunque practico la religión católica, siento vibrante orgullo de mi sangre judía, puedo expresar con profundo conocimiento y convicción: "Jean-Marie Lustiger… ¡cuánta falta le harás a nuestro mundo!".
P.D.: Agradezco todos los envíos sobre la muerte de Lustiger, en especial el que me envió Moisés Mizrachi.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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