PINTADA DE VERDE
CONTRADICCIÓN. ¿Cómo interpretar la crítica que el diputado oficialista y presidente de la Comisión de Ambiente de la Asamblea, Milciades Concepción, le hizo esta semana a la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam)? ¿Se trata de una legítima preocupación por los peligros que enfrenta nuestra biodiversidad debido a la avalancha de proyectos que podrían arrasar bosques y manglares? No parece.
Y como prueba, allí están las claras declaraciones hechas por la directora de la Anam, Ligia Castro: "es de esperarse que empresas irresponsables y sus interlocutores reaccionen negativamente ante las sanciones impuestas por la Anam". Más claro, imposible. Ahora –con todo y su inmunidad parlamentaria– don Milciades debe dar la cara y responder a los interrogantes que algunos nos estamos haciendo: ¿De qué "empresa irresponsable" es interlocutor? ¿Existe alguna relación entre él –o alguno de sus familiares– y el cada vez más popular negocio de las consultorías ambientales? Si esto es así, ¿es ético que continúe al frente de la citada comisión legislativa? Evidentemente, el tema de los conflictos de intereses sigue siendo una asignatura pendiente en este país, a pesar de los esfuerzos de Transparencia Internacional por lograr una legislación moderna sobre la materia.
No olvidemos a los diputados/transportistas como el mejor ejemplo de lo que hablo. Por lo pronto, desde la Anam, una de cal y otra de arena: después de largos meses de inspecciones (iniciadas en marzo de 2006), informes y descargos, los señores del proyecto Red Frog que se construye en Bocas del Toro fueron multados con 130 mil dólares por incumplir las medidas de mitigación de la primera fase.
Pero mientras los inspectores de la Anam comprobaban las citadas violaciones, otro departamento de la misma institución aprobaba la segunda fase del proyecto que afectará irremediablemente el delicado entorno del Parque Nacional Marino Isla Bastimentos. La contradicción parece obvia: si no cumplieron con la primera fase, ¿cómo le aprueban una segunda que es mucho más grande? ¿No es evidentemente contradictorio?
Lina Vega Abad
lina@prensa.com
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