| PEDRO MIGUEL GONZÁLEZ.
Cara o sello
910826Antonio José Rivera
Que fácil es decirle a Pedro Miguel González lo que tiene que hacer. Pedro, renuncia, Pedro quédate, Pedro haz esto, lo otro y después qué... Eso es lo que está esperando él que alguien le diga. Él sabe que cometió un atrevimiento, que ha tentado su suerte al decidir ir en contra de la corriente, pues lo usual era tragar y mirar para otro lado. No sé quién le dijo a él que para ser nacionalista hay que perder la memoria. No se hace patria bajo las circunstancias, al contrario, si se habla de nacionalismo primero va uno y después los hechos. Pues los hechos hablan por uno.
Lo que pasó ha sido un blooper político, no podía dar crédito frente al espectáculo de un diputado que de la noche a la mañana quiere arroparse con la bandera dejando al descubierto a todo un país. En el fondo me gusta lo que está pasando, pues, accidentalmente ha surgido un héroe que en mitad de un proyecto de adhesión rutinario, este irreverente hijo del Sombrero más laureado de este país, se ha parado como un poste en medio del PRD, de los gobernantes y de intereses inconfesables. Para dónde coger. Martín no sabe qué hacer, el Gobierno siente que tiene una bomba de tiempo en sus manos, que harían lo indecible porque se le pase a Pedro el deseo alucinante de sentarse en un trono y que para entonces Estados Unidos sienta que todo fue un mal chiste.
Pedro sabe que ha puesto en una encrucijada a la línea dura del partido frente a los progresistas. Ellos saben que tienen a un potencial líder emergente y con el perfil de los abanderados de un nacionalismo de salsipuedes. Hasta hoy el futuro político de ese partido se estaba debatiendo entre figuras desgastadas y contaminadas, ahora con ese compromiso dogmático del relevo generacional ha salido un "gallo tapao". Bien podrían capitalizarlo, este prohombre joven, inteligente, de la cantera inagotable del PRD tiene un futuro político promisorio por delante, ¿pero estaría dispuesto el PRD de mandarle un mensaje a los países de la región -y a EU- que el partido más grande de Panamá estaría liderado por un amigo de Cuba? No era un secreto, pero tampoco se confirmó, que mientras era buscado por los gringos, él se refugió en la isla bajo el paraguas de Fidel.
Ahora Pedro Miguel está más solo que nunca, atrás quedaron los "Colonia Americana No", y esos cantos trasnochados de aniversario de logia. A él no se le ocurrió, de eso estoy seguro, sino que alguien le habló bajito al oído, ambos se echaron a reír, y él respondió: "sabes qué, no se me había ocurrido, gracias". Y entonces, desde ese día hemos echado a andar la rueda de una inmoderada soberbia, pues ni el que se lo dijo se atreve a decir "yo fui el de la idea", y ni él dice, "qué hago con esta vaina". Y en medio de los dos, Panamá, no el PRD ni Martín, sino todos nosotros, pues este señor es el presidente de la Asamblea Nacional de un país, el nuestro, a quien EU busca con una orden de captura en la mano.
Salvando las distancias cuando a Pablo Escobar le dio por ser suplente a diputado, jamás pensó que este sería su peor error, se puso en la mira tratando de legitimar políticamente sus travesuras; él no era político para EU era narcotraficante y punto. Para EU, Pedro Miguel es un fugitivo, y hasta hoy era un político sin mayor futuro y con techo a la vista. Ahora es un potencial líder, que desde la Presidencia de la Asamblea se ha puesto en la mira, es decir levantó la cabeza. Haz lo que sea, pero no abuses. No dejo de preguntarme, qué razones tendría EU para dejar que las cosas llegaran a este punto, pues todos conocemos que cuando algo les molesta lo hacen saber y se hacen sentir de una vez. ¿Por qué esperar más de diez años, si desde el día primero el íncubo para ellos tenía nombre? Y tampoco creo que él tenga la estatura de una real amenaza, él es lo que ellos han dejado ser. Lo peor es que Pedro Miguel pierda su fuerza política, que este hecho precipite su final sería lamentable, no veo que tenga apoyo y entre más dilate su decisión, podría aumentar su popularidad, pero ¿a qué precio? Que diría don Gerardo, estoy seguro que si él hubiese estado a su lado, Pedro hoy seguiría siendo un diputado común y silvestre. Ya lo peor pasó, se equivocó, ahora que responda, pues no le quedará otra opción que seguir escondiéndose, eso sí, sin el blindaje político, como lo que es: para unos un héroe y para otros un fugitivo.
El autor es ciudadano panameño
|