| MANUEL ANTONIO NORIEGA.
¡A la reja!
Jorge Morales Quijano
El título de este escrito se refiere a una expresión que el celebrado humorista cubano Tres Patines, ya fallecido, solía manifestar diariamente al terminar su espacio, primero radial y luego televisivo y que tiene mucho que ver con nuestra situación política actual.
Es un hecho ineludible que a Noriega le terminaron su condena este pasado 9 de septiembre y que se lo "pelean" Panamá y Francia (después de restarle 27 años por buen comportamiento y por convertirse en pastor…. pobre rebaño). Se lo pelean con guantes flexibles, hechos de gelatina, como el que no quiere la cosa, pero que no le queda de otra.
El gobierno panameño amaga golpes y brinca de lado a lado para evitar que se los den a él, pero tampoco los da de vuelta. Dicen que está en el cuadrilátero legal o mejor dicho en "La Tremenda Corte" y que han llevado a cabo todos los trámites para extraditarlo a nuestro país y cumpla sus penas, pero no existen los documentos correspondientes o no aparecen o llegaron tarde a la fiesta.
Por otro lado, los estadounidenses ratifican que Francia tiene prioridad en la extradición aún cuando las exigencias de esta última llegaron mucho más tarde que las del gobierno del Presidente Endara y las contenidas en los documentos que se han extraviado en la actual administración. De que si es prisionero de guerra o no lo es, es totalmente irrelevante, es un convicto y debe pagarle a la sociedad sus crímenes. Además fue degradado y ya no existe el ejército en Panamá así que... ¿general de qué?
Que muchos queremos que se le castigue por sus crímenes no hay duda ¿pero dónde?, eso es otra cosa.
El gobierno, como el histórico Poncio Pilato, se lava las manos manifestando que es prerrogativa norteamericana la decisión de dónde enviarlo. Al mismo tiempo hacen de nuestro conocimiento la desaparición de los documentos que ellos enviaron para su extradición a Panamá, cuando siempre fue su deber exigir su traslado a nuestro país para pagar las condenas pendientes ¿Qué cosa no?
Hay quienes no quieren que llegue a tierras panameñas porque están seguros de que no recibirá castigo alguno y que, por el contrario, se le va a brindar un "todo incluido" permanente en un buen resort panameño.
Hay otros, a los que su regreso les ocasiona "tembladera" y una gran erupción cutánea por lo que pueda revelar de las prebendas otorgadas a sus antiguos amigos y herederos de los bienes obtenidos por él y ellos cuando no era "persona non grata".
Finalmente tenemos a aquéllos que no lo quieren ver, ni aquí y ni allá.
Como resultado de lo aportado a todo este berenjenal de opiniones sea al estilo de Tres Patines o no, la conclusión debe ser la misma: que se haga justicia y como decían las palabras del comediante, que se vaya... ¡a la reja!
El autor es ingeniero consultor
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