| CURIOSIDAD.
Por una hamburguesa salada
La mala atención a un cliente se convirtió en una amarga experiencia para una empleada de un restaurante. WASHINGTON, EU/EFE
Los riesgos de una dieta muy rica en sal quedaron claros para Kendra Bull, una joven empleada de un McDonald’s que acabó durmiendo en el calabozo después de haber servido a un policía una hamburguesa cargada de sal.
La empleada, de 20 años, reconoció que accidentalmente puso demasiada sal en la hamburguesa que estaba preparando en el restaurante, ubicado en la localidad de Unión City en Georgia (EU.).
Consciente del desaguisado, la empleada consultó al encargado si preparaba otra hamburguesa, pero el responsable del local optó por sacudir la sal y entregar el plato, como si nada. La mala suerte hizo que el cliente al que iba dirigido fuera un oficial de policía, llamado Wendell Adams, quien, encolerizado, se quejó del sabor excesivamente salado.
"Básicamente, se puso a montar una escena en el local y a mí me dio risa. Y él me dijo: ‘¿crees que es divertido?’ Y creo que básicamente me detuvo, porque creyó que yo pensaba que era gracioso", dijo la empleada a la cadena de televisión local WNEG.
Kendra Bull fue acusada de conducta temeraria y puesta en libertad al día siguiente, tras pasar la noche en el calabozo y pagar una fianza de mil dólares.
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