| ATENTADOS.
El 11-S y el sistema internacional
Ricardo A. De León Borge
Han transcurrido 6 largos años después de los mayores ataques terroristas del siglo XXI que inauguró una nueva etapa en las relaciones internacionales y que logró dejar en el limbo una nueva reconfiguración del sistema mundial de poder.
La actitud y reacción de Estados Unidos fue en un inicio apoyado por el mundo entero, sin embargo se desvió en el camino al invadir Irak sin la autorización de las Naciones Unidas y con el mínimo apoyo de naciones.
A partir de dicha invasión el mundo entero sufrió una nueva transformación, esta fue el temor a represalias estadounidenses, los cuales se arrogaron el derecho de atacar "preventivamente" a naciones que posiblemente tuvieran planes de atacar o albergaran grupos considerados terroristas y de peligro para la seguridad nacional estadounidense.
Volviendo de esta forma al estado de seguridad represiva de los años de la guerra fría, que muchos consideramos estaba sepultada en los tristes recuerdos del pasado. Así habíamos empezado los años 90, con una nueva definición de seguridad y dando paso a la cooperación y relaciones económicas mundiales de cara a tener un mundo mejor.
Transcurrido todo este tiempo después de los fatídicos ataques terroristas, que no han sido los únicos, pero si los más fatales en términos de infraestructura y de pérdida de vidas humanas, la amenaza persiste y se cierne sobre varios Estados que se han visto inmiscuidos directa o indirectamente en la invasión a Irak. Tal es el caso de España e Inglaterra.
¿Y Bin Laden dónde está? ¿Cuándo lo encontrarán y lo juzgarán por los ataques terroristas que ha llevado a cabo su organización? ¿Cuándo acabará el sufrimiento de los pobladores iraquies, que se han visto inmersos en una guerra interminable, ataques terroristas donde menos se espera, con miles de miles de muertos?
Son dos preguntas que mientras no se resuelvan el estado de calamidad seguirá azotando a Irak y poblaciones aledañas, así como el miedo latente de nuevos ataques de grandes proporciones a cualquier país. Lamentablemente ese es el actual estado de la situación en casi todo el mundo.
El sistema internacional, seguirá asimismo convulsionado dando suficientes razones a las fuerzas oscuras y profundas para mantener el desorden internacional a su favor y manteniendo una desunión entre occidente mismo, y entre occidente y oriente. Dejando una estela de confrontación intelectual (pacífica y en la búsqueda de soluciones para el diálogo) y una de corte guerrerista (en la cual la búsqueda de mayor poder y sometimiento a otras naciones son la tónica).
Y mientras tanto, los muertos siguen siendo más, con lo cual están alimentando los odios y las diferencias entre los bloques creados ficticiamente y con el único fin de lograr crear un sistema internacional de acuerdo a sus intereses.
El autor es especialista en relaciones internacionales
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