| PROPUESTA.
Un sistema de transporte urbano (2)
Álvaro E. Juliao G.
Se menciona, como un "primer paso" la instalación de buses articulados en rutas periféricas de otras partes de la ciudad - no las principales. Pero la solución indispensable e inicial de un transporte urbano es construir "el espinazo" del sistema. Construir en rutas secundarias no ayuda en nada a la congestión en la parte central de la ciudad. Se facilita la tarea de traer pasajeros en rutas secundarias pero, luego, a medida que se entra en los troncales, no se va a tener el espacio para mover a los pasajeros adicionales a su destino final.
Esto es una solución a medias, una solución "por ahora", pero no una solución final. Este "espinazo" consiste en dos ejes o dos rutas primarias, que al ir en forma cruzada son más eficaces, una es de 13 kilómetros de largo y la otra de 17 kilómetros. Estos "espinazos" son lo que hay que hacer primero, pero no a la vez, sino por fases, pues la ciudad tiene que poder seguir funcionando. La primera ruta va desde Villa Zaíta -por la Transístmica - Fernández de Córdoba - Vía España - Justo Arosemena - y terminando en la Plaza 5 de Mayo; y la otra va desde Pedregal - por la Vía España - cruzando la Vista Hermosa (calle 64) - luego por la vía Simón Bolívar - La Cuchilla - Ave. Central -terminando también en la Plaza 5 de Mayo. El cruce de las dos rutas se produce en las inmediaciones de la Fernández de Córdoba y la estación de bomberos Darío Vallarino.
Instalar un sistema de buses articulados, y de carril exclusivo, para este "espinazo" es un error grave porque los articulados, por eficiente que funcionen, no pueden transportar en un solo carril, el número de pasajeros que hay en las horas pico en estos ejes prioritarios. Y más carriles no caben sin derribar la ciudad. Es como construir un puente grande y costoso en un cruce "único y especial" que después no se dé abasto para todo el tráfico que necesita cruzarlo. Entonces se produce un "cuello de botella" y tranques a pesar de que la nación ha hecho una inversión y gasto extraordinarios. Lo mismo sucedería con poner articulados en donde no se dan abasto para la cantidad de pasajeros.
Los sistemas de transporte masivo urbano son como las calles y avenidas de una ciudad, son parte de la infraestructura y como tales deben ser aportados y financiados por el Estado. No es una obligación de la empresa privada, ni debe esperarse una solución de empresa privada. Por lo cual no debe esperarse que sea una gestión rentable, es decir, una inversión que, con la tarifa que se cobra, produzca ganancias como un negocio.
El Estado tiene que invertir y subsidiar, en parte, el costo de construcción y de operación del sistema. Las empresas privadas se benefician en proveer, a una ganancia razonable, estos dos elementos. Y el Estado por la eficiencia y rendimiento de las empresas privadas. El transporte urbano debe cobrar una tarifa acorde con la capacidad económica de sus usuarios, sobre todo con la de los más necesitados. Esto requiere que los que vienen en rutas alimentadoras tengan "boletos de transferencia" de pasaje a las estaciones del tren. Transferencia es otro tipo de transporte al tren, el cual consiste en que una persona que se monte en una de las rutas alimentadoras pueda pasar al sistema del tren sin pago adicional. Sería un contrasentido que las personas tengan que pagar doble y triple peajes para llegar a su sitio de trabajo. No lo usarían, porque no lo pueden pagar. Se establecerían, entonces, rutas o sistemas "brujos", baratos y económicos, para que les resuelva esto. Hay que evitar que suceda esto a toda costa, pues se estaría "viciando" el propósito de la inversión cuantiosa del Estado y terminaríamos con un sistema poco usado.
Llevar a cabo todo lo expuesto toma tiempo. ¿Qué debemos hacer en estos momentos?
Como una medida temporal: Tiene cierto mérito remover y sustituir los llamados "diablos rojos" por buses más modernos, siempre que no sean más grandes como lo son los articulados. Sería una "medida temporal", pero que implicaría un costo al Estado, un costo que "aliviaría" la situación por solo unos años, digamos cuatro. Puede -si se planean las cosas bien- que luego se puedan poner estos buses al servicio en las rutas secundarias o terciarias del sistema total y final. Este posible recurso temporal se escapa del alcance de este artículo y le corresponde a las partes involucradas en la situación actual buscar y encontrar la fórmula apropiada.
En resumen, nuestro sistema de transporte urbano, además de disminuir los carros en circulación, debe llevar a las personas a su trabajo en forma rápida, económica, cómoda y digna. Y el Estado necesita invertir y subsidiar la construcción y operación del sistema, esa es su función.
El autor es ingeniero civil y fue consultor-director de varios megaproyectos
|