| CIUDAD DE GUATEMALA.
Elección guatemalteca: inundada en sangre
Jeremy Schwartz
Héctor Montenegro se está postulando para el Congreso, pero está teniendo problemas para enfocar sus pensamientos en cualquier otro tema que no se relacione con su hija de 15 años de edad. Hace tres semanas, le cortaron la garganta antes de ser arrojada al baúl de un taxi.
"No duermo, no como, a veces no puedo salir", dijo Montenegro, feroz izquierdista con barba de candado entrecana y un traje que pende holgadamente de su delgado cuerpo. "Ellos esperaban que yo me asustara, después me ocultara, para finalmente huir del país. Sin embargo, ellos más bien me inyectaron más fuerza".
Los guatemaltecos acudirán a las urnas este domingo 9 de septiembre para elegir un nuevo presidente, un nuevo Congreso y alcaldes locales en medio de una ola de violencia que, a decir de algunos, evoca la sangrienta guerra civil del país a lo largo de 36 años, misma que terminó en 1996. Guatemala, nación de 14 millones de habitantes, registró casi 6 mil asesinatos el año pasado y su tasa de homicidios es una de las más altas en América Latina.
Desde que la campaña empezó el año pasado, 49 candidatos, asesores y sus parientes han sido acribillados a balazos. Otros 58 han terminado heridos, amenazados o secuestrados, con base en datos de Election Watch 2007 (Vigilancia Electoral 2007), grupo de observadores sin fines partidistas.
Si bien algunos fueron muertos a consecuencia de altercados de naturaleza enteramente política (como alega Montenegro que es el caso con respecto a su hija), la mayoría de los expertos coinciden en que la mayor parte de los asesinatos son impulsados por los carteles de drogas de Guatemala, mismos que se proponen infiltrarse en el sistema político.
"Es un síntoma de la creciente fuerza de los carteles y los capos", dijo Verónica Godoy Castillo, la directora de un grupo sin fines de lucro en Guatemala que observa de cerca la actividad policial. Hay lugares en este país en los que no existe el estado de derecho, tan solo el dominio de los capos. "Ellos están intentando tener un impacto sobre las estructuras del Estado".
La violencia ya ha tenido un impacto sobre la contienda presidencial. Álvaro Colom, candidato centrista y segundo lugar en las elecciones de 2003, mantenía una cómoda ventaja apenas unos cuantos meses atrás, con una campaña optimista centrada en una "plataforma de esperanza".
Sin embargo, Otto Pérez Medina, el ex general del ejército cuyo símbolo de campaña, un puño cerrado al estilo de Supermán, ilustra sus promesas de una "mano firme" en contra de la violencia, ha ascendido vertiginosamente hasta llegar a una cerradísima contienda, gracias a las inquietudes de seguridad.
Las encuestas muestran que Colom y Pérez se dirigían a un desempate electoral, programado para el 4 de noviembre.
La encarnación pasada de Pérez como un general durante la guerra civil ha provocado alarma entre muchos integrantes de la izquierda guatemalteca, en tanto Colom, en sus discursos de campaña, advierte con frecuencia sobre un retorno a los oscuros días del mandato castrense.
Pero, en muchas formas, la contienda presidencial es tan solo un telón de fondo de la batalla en pos de las instituciones de Guatemala, particularmente en distantes regiones cerca de la frontera mexicana, donde las autoridades creen que carteles de las drogas financian a candidatos locales.
"Estas áreas son administradas casi como reinos feudales por dirigentes locales, con muy poco control del gobierno federal", dijo Luis Fernández Mack, experto en política guatemalteca que vive en esta ciudad. "Si los carteles de drogas pueden cooptar al alcalde local, pueden lograr que sus proyectos se lleven a cabo".
El control sobre un municipio tan remoto les da a los carteles la libertad de construir pistas de aterrizaje para sus aviones cargados de cocaína o para cultivar amapola, con la cual se produce el opio, así como marihuana. El impulso en pos de dicho control ha desatado buena parte de la violencia, a decir de expertos.
El ascenso de los carteles guatemaltecos de drogas ha reflejado el ascenso del país como un punto crucial de tránsito para la cocaína sudamericana. A medida que se fue volviendo más difícil introducir drogas a México y Florida, traficantes colombianos volcaron su atención sobre Guatemala, sus selvas sin ley y su desprotegido litoral, afirman oficiales encargados de la ley.
Oficiales de Estados Unidos dicen que los narcotraficantes transportan por aire cada vez más cargamentos al interior de las remotas selvas del país, para más tarde descargarlos y quemar aeronaves antes que las autoridades puedan llegar. Posteriormente, las drogas son transferidas a embarcaciones que anclan frente a la costa del país, que a su vez alimentan a pequeños botes de pescadores que evaden con facilidad a las autoridades guatemaltecas, con base en datos del Departamento de Estado de Estados Unidos.
"El Estado guatemalteco no estaba preparado para esto", dijo Godoy. Cuando la guerra terminó en Guatemala, el país quedó con instituciones débiles. Cuando se firmó la paz, "no reforzamos dichas instituciones".
Si bien las elecciones han estado manchadas por la violencia, algunos observadores dicen que existen indicaciones de esperanza, a medida que Guatemala avanza lentamente hacia la democracia. Estas serán las primeras elecciones de la nación con leyes que rigen el gasto y los financiamientos de campaña, lo cual se piensa que es necesario para llevar transparencia al agobiado sistema político.
Los partidos políticos, sin embargo, exceden de manera regular los topes de campaña y se niegan a revelar la identidad de sus contribuyentes, en buena medida debido a las risibles multas de menos de 100 dólares.
"Aquí, lo que está en duda es si la democracia va a funcionar o no", dijo José Dávila, el director de Election Watch.
En términos logísticos, la elección presenta un desafío extremo para las autoridades. Se colocarán casillas electorales en poblados rurales por primera vez (en elecciones anteriores, los pobladores habían tenido que viajar hasta el equivalente de cabeceras municipales). La combinación de remotas urnas para emitir sus votos, la presente temporada de lluvias y la amenaza de violencia podrían crear extensas demoras para obtener resultados, temen algunos expertos.
"Nosotros tenemos la esperanza de obtener resultados en muy poco tiempo, el mismo día, o se podría generar mucha duda", comentó Mack. "El pueblo podría creer que se cometió fraude".
Para Montenegro, el candidato al Congreso guatemalteco cuya hija adolescente fue asesinada, las elecciones son una oportunidad para un nuevo y muy necesario comienzo.
"Este país necesita una limpieza social y política", dijo. "Con suerte, podemos detener esta incesante violencia".
The New York Times
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