| ANAM.un informe pericial determina daños al ambiente en santa isabel.
Juzgado ordena investigar posible delito ecológico en tierra colonense
La devastación de bosques y corales en Nombre de Dios obliga a la intervención de las autoridades judiciales.
Los acusados se defienden y demeritan informe de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).
| LA PRENSA/Víctor Arosemena |
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| QUERELLA. La supuesta devastación es en la comunidad de Nombre de Dios, distrito de Santa Isabel, en Colón. 909149 |
Rafael Pérez G.
rperez@prensa.com
Un juzgado en Colón ordenó al Ministerio Público ampliar una investigación que permita determinar si hubo delito ambiental en la devastación de 2.5 hectáreas de bosques de galerías y corales en la comunidad de Nombre de Dios, distrito costeño de Santa Isabel.
La decisión del Juzgado Segundo de Circuito, ramo penal, se produce luego que la Fiscalía Cuarta había solicitado archivar el expediente que contenía la querella penal interpuesta contra el empresario Pedro Vallarino, por haber ordenado supuestamente la referida devastación en parte de un globo de tierra de 4.5 hectáreas.
Ese globo de terreno está en posesión de la querellante Yaneth Sánchez Pinto, según una certificación de la Alcaldía de Santa Isabel.
En la querella, por supuestos delitos contra el patrimonio y delitos ecológicos, se narra que Vallarino, a través de uno de sus capataces, utilizó una cuadrilla de peones que cortó la cerca de la finca, devastó árboles y prendió fuego a los terrenos.
Un informe pericial de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) contenido en el expediente, llevado a cabo en el área, determinó que hubo una afectación de aproximadamente 2.5 hectáreas. Ante ese hallazgo, los funcionarios de Anam solicitaron una investigación.
En declaraciones a este diario, Vallarino y su equipo legal demeritaron el informe de la Anam y aseguran que la caída de los árboles fue consecuencia de un "huracán" o "rabo de huracán" que se registró en el área, y que los inspectores llegaron al sitio cuando los trabajadores intentaban limpiar el terreno. Además, dijeron, la Anam inventarió un supuesto daño a especies "inexistentes en la región".
Vallarino, sin embargo, reconoció que se introdujo al terreno de la querellante como una fórmula para evitar que fuera traspasado a otra persona y que resultara ilusorio el cobro de una deuda que esa familia mantiene con su persona.
No obstante, en el informe, el perito de la Anam dijo que en el área existían al menos 15 árboles –aparentemente derribados por un vendaval–, pero en el recorrido "se pudo observar que la tala se dio en más de 50 árboles". "Igualmente nos percatamos de la existencia de árboles cortados y acumulados, listos para ser quemados dentro de un área de 2.5 hectáreas", añade el informe. Por esas razones, el juzgado ordenó una ampliación.
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