| MATRIMONIOS. PROYECTO PARA PROTEGER A TODOS LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA.
Promesa de amor en conjunto
El censo de 2000 revela que 568 mil 409 parejas vivían en unión libre y 509 mil 851 estaban casadas.
En 2006 se casaron colectivamente 120 parejas. Este año la cifra va por 218, entre Coclé y Chiriquí.
| LA PRENSA |
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| decisión. En la Policía Nacional, las bodas en grupo son una práctica común desde hace varios años. 908739 |
Urania Cecilia Molina
umolina@prensa.com
En 2005, los "sí acepto" –que regularmente se escuchan en los matrimonios civiles y religiosos y en la intimidad de las familias– comenzaron a decirse colectivamente.
Y es que ese año, en el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) empezó a desarrollarse un programa de matrimonios colectivos en el que podían participar las parejas con más de cinco años de unión libre.
La actividad no es novedosa y tampoco única de estas tierras, pero cobra importancia cuando se considera que, según el censo de la Contraloría General de la República del año 2000, buena parte de las parejas vive en uniones libres (568 mil 409), mientras que los matrimonios formales son menos: 509 mil 851.
ANTECEDENTES
Los matrimonios colectivos son una práctica común dentro de la Policía Nacional. Se realizan regularmente entre parejas casadas por lo civil y que desean ratificar su unión ante la Iglesia o viven juntos y nunca formalizaron su compromiso. Otros lugares donde el "sí, acepto" se ha dado colectivamente es en la parroquia católica San Francisco de Paula, del distrito de La Chorrera.
Diana Molo, viceministra del Mides, sostiene que en Panamá es visible la "inestabilidad" que existe en el seno familiar.
Esta situación se refleja en el números de parejas que cada año decide romper su compromiso matrimonial.
Según los informes de la Contraloría, en 2002 se registraron 2 mil 313 divorcios; en 2003 hubo 2 mil 732; para 2004 bajaron hasta 2 mil 652; y en 2005 volvieron a subir, con 2 mil 758 casos.
Molo dice que los beneficios de contraer matrimonio se deben ver en función de la familia, porque "el abandono absoluto, tanto del hombre como de la mujer a sus deberes conyugales", es la tercera causa de divorcio en el país.
Por eso, el proyecto "Matrimonios Colectivos" que lleva adelante la institución establece los cursos prematrimoniales y promueve la legalización de las uniones de hecho, como una fórmula para proteger y dar asistencia a los diferentes miembros de la familia. Y los indicadores sociales muestran la informalidad en la que nacen los niños del país, colocándolos en una situación de total desamparo.
Estadísticas del Mides indican que el número de niños que no fue reconocido por sus padres entre 1995 y 2003 ascendió a 60 mil 17.
Esto pasa porque las uniones de hecho no tienen reconocimiento legal y por tanto se constituye en un "factor de riesgo" que promueve la inseguridad jurídica, económica y social para todos los miembros de la familia.
ACTIVIDAD EN BOGA
Desde que empezó este proyecto, el Mides ha celebrado matrimonios colectivos en las provincias de Chiriquí, Coclé y Panamá.
En 2006 se legalizaron 70 uniones de hecho en Chiriquí y 50 en Panamá.
En los los primeros nueve meses de este año, por su parte, se han celebrado ya 176 bodas en grupo en la provincia de Chiriquí y otras 42 en la provincia de Coclé.
Los números fríos de un documento legal
Un análisis de las cifras de matrimonios reportados por la Contraloría General en 2005 revela detalles curiosos. Por ejemplo, ese año se registraron solo 63 matrimonios en la provincia de Darién; mientras que en la comarca Kuna Yala fueron 50 parejas las que se juraron amor.
Al comparar Coclé con Veraguas, por su parte, se observa que en la primera región, en donde habitan 229 mil 816 personas, hubo 499 matrimonios; y en la segunda –con 224 mil 939 habitantes– hubo 588. En la comarca Ngöbe Buglé, por su parte, se registraron solo 53 enlaces; mientras que en Herrera se reportaron 408.
El sociólogo Raúl Leis asocia los números con la pobreza. Casarse, dice, implica gastos en exámenes y en traslados, porque en regiones apartadas del país las parejas deben ir hasta las cabeceras para formalizar la unión. Ante las dificultades, es posible entonces que obvien la formalidad y decidan vivir juntos sin un papel que certifique la unión.
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