| HAY QUE CAMBIAR LA LEY.
Lo bueno y lo malo de Migración
Jorge Chang Villarreal
Es una gran verdad que la ley migratoria es bastante obsoleta, ya que está regulada por el Decreto Ley 16 de 1960. Han transcurrido muchos años desde esa fecha y todavía tenemos pendientes la creación de la nueva ley de migración; lo cierto es que existen algunos proyectos de ley los cuales están en la Asamblea Nacional, que tienen algunas modificaciones interesantes.
En lo referente al aspecto demográfico, no debemos perder de vista las estadísticas de la población extranjera en Panamá, debido a que ya ha rebasado el millón de habitantes con una proyección de crecimiento de 3 millones en los próximos 20 años.
No estoy en contra de la migración, porque es una realidad en un mundo globalizado, pero sí estoy en contra de los indocumentados, personas que entran al país con una visa de turista y se quedan sin regular su estatus migratorio.
Tan solo al observar las estadísticas, las cifras negras de indocumentados en Panamá ascienden a más de 400 mil personas, que al final competirán con nuestros nacionales en la búsqueda de un empleo.
Definitivamente que se necesita regular la política migratoria, para redefinirla y actualizarla; fue por esto que se aprobó la Ley 15 del 22 de mayo de 2007 que modificó un solo artículo de la Ley 16 de 1960 y disminuyó de 90 a 30 días la visa de turista para los países que no tienen un acuerdo bilateral con Panamá sobre esta materia.
Existen algunas quejas referentes a la disminución de tiempo de la visa de turista, pero estos criterios forman parte de la política migratoria que está a discreción de las autoridades correspondientes.
En el aspecto administrativo, hay veces cuando se dan los cambios de direcciones que el nuevo personal aplican métodos distintos a los utilizados anteriormente, tratando de agilizar el sistema, pero algunos de estos cambios no dan el resultado deseado; un ejemplo de ello, en la actualidad, es el intento de ingresar los documentos por parte de los abogados, los cuales tienen que realizar una fila desde las 5:00 a.m. para luego a las 7:30 a.m. entrar a la institución, recibir un boleto y luego ser atendidos. Si la persona llega después de las 7:30, no tendrá la posibilidad de ingresar sus documentos, porque ya no hay boletos para ser atendida. Soy de la opinión de que, definitivamente, esto no es ningún adelanto, por el contrario, atrasa al sistema por lo menos 10 años. Debemos tomar los correctivos necesarios para que esta situación sea superada.
El autor es abogado
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