| POBREZA DEL DISCURSO
El discurso de la pobreza
Ramón H. Benjamín M.
¿Es posible un progreso sustancial y sostenible en las condiciones de vida de las mayorías con la política social del gobierno actual?
Observando, por ejemplo, la estructura del programa insignia, la Red de Oportunidades, identificamos la propuesta de superar la pobreza y pobreza extrema de familias ubicadas en corregimientos con tales condiciones, mediante la transferencia condicionada de una suma de dinero mensual, con la obligación de las familias beneficiarias de incorporarse al sistema educativo, de salud especialmente para niños y mujeres, y otros beneficios para el desarrollo comunitario.
No se trata, pues, de criticar gratuitamente la transferencia de dinero ni las contraprestaciones exigidas, sino de evaluar su alcance real hacia la obtención de los resultados anunciados. Tampoco nos corresponde averiguar la intención última de tal propuesta, si es honesta o no, si realmente se propone alcanzar tales metas o no, si se queda en el discurso político o efectivamente se dirige a resultados concretos.
Se trata de proyectar la posibilidad de obtención de tales objetivos en el contexto de las políticas gubernamentales existentes en distintas áreas, las condiciones generales de la convivencia social y las tendencias globales dominantes y emergentes en materia social, política y económica.
¿Es congruente la declaración de objetivos de contenido social con la asignación realizada de recursos para tal fin en áreas relacionadas, por ejemplo acceso a agua potable y sistemas sanitarios, caminos de penetración, desarrollo cultural, incentivos a la producción y comercialización? ¿Es congruente plantear la eliminación de la pobreza y pobreza extrema en medio del problema macro de la administración de justicia, la corrupción, la impunidad y la falta de voluntad política para tratar tales temas, que tienen consecuencia directa sobre la disponibilidad y administración de fondos públicos y, por ende, sobre los indicadores de condiciones sociales sobre los cuales estos deben incidir?
¿Lograremos superar la situación de pobreza, entendida como una situación de negación de derechos fundamentales, mediante un sistema educativo, sanitario, de seguridad social en sentido amplio, a todas luces deficiente y sin perspectivas de mejora a ningún plazo?
¿De qué manera la reforma del Estado, la modificación del ordenamiento jurídico en función de una globalización unilateral, hegemónica, de carácter fundamentalmente comercial, afectan positiva o negativamente la posibilidad de lograr objetivos concretos?
Como vemos, el tratamiento del problema de la pobreza, no se resuelve con el discurso más progresista, sino con la suma de voluntades y acciones progresivas concretas, se trata de atreverse, finalmente, a seguir caminos propios tras analizar nuestra situación como sujetos históricos situados en tiempo y espacio, correr riesgos junto a otros actores necesarios tradicionalmente marginados o negados, se trata de asignación de prioridades y recursos, de consideración de alternativas y defensa solidaria de intereses hacia la construcción de fuerzas colectivas nacionales, regionales y globales, tarea que debe ser encarada responsablemente no sólo por quienes se identifican como fuerzas alternativas, sino también de quienes se mueven en la apatía y los sectores más progresistas de otras fuerzas existentes, conscientes que la estructura actual no es ni justa ni sostenible a largo plazo.
A partir del análisis de las condiciones objetivas y con proyección a futuro, considero que a pesar del buen propósito nominal y contenido formal de las políticas sociales, se presenta una situación de insuficiencia que no se debe a la falta de recursos.
Hay algo necesariamente distinto aún por construir. Nos estamos quedando otra vez en el discurso y quienes tenemos un compromiso real con el cambio hacia la justicia social, tenemos que asumir responsabilidades, tareas y consecuencias.
El autor es estudiante de derecho de la Universidad de Panamá
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