| MEDIO ORIENTE.Un análisis del fundamentalismo iraní revela virtual peligro.
Experto aconseja disuadir a Irán
Antes de 1979, Israel e Irán mantenían relaciones y compartían el mismo enemigo: los estados árabes.
‘Ahmadinayed aspira a apoderarse de Jerusalén para convertirlo en centro de unificación islámica’.
| LA PRENSA/Jorge Fernández. |
|
|
| ANÁLISIS. El pensamiento islámico por encima de la política es el motor del radicalismo iraní, asegura Maghen.908840 |
José Quintero De León
jquintero@prensa.com
Un ataque quirúrgico, pero contundente y decisivo que desmantele las instalaciones nucleares de Irán, precedido de fuertes sanciones económicas que lo debiliten, sería lo ideal para persuadir al gobierno del presidente Mahmud Ahmadineyad de olvidar sus intenciones de destruir Israel, desestabilizar el Medio Oriente y el mundo.
La recomendación viene de Ze’ev Maghen, un experto judío en temas como el Irán revolucionario, fundamentalismo islámico, conflicto árabe- israelí y las políticas del golfo Pérsico. Maghen ha emprendido una gira internacional para alertar al mundo del peligro inminente que opina, significa el nuevo Estado iraní.
Antes de explicar la pugna judío-iraní, Maghen aclara que hasta 1979, cuando la Revolución Islámica derroca la monarquía del sha Reza Pahlevi, Israel e Irán sostenían excelentes relaciones y hasta compartían un enemigo común: los estados árabes, con los que Irán no mantenía amistad.
No obstante, advierte que la animosidad iraní tiene otra raíz y razón: la ambición de dominar el mundo islámico.
Exportar la revolución
Maghen sostiene que desde la elección de Ahmadinayad, el mundo es testigo de su afán por exportar la revolución a otros países. "Irán trata de crear dentro de los países islámicos un bloque radical con su liderazgo en el centro".
Actualmente, dice que dos factores lo obstaculizan: la crisis entre chiíes y suníes, toda vez que Irán pertenece a la minoría chií; y la existencia del Estado de Israel, el cual se halla en el centro de ese bloque islámico que se intenta crear.
Jerusalén, el objetivo
Para controlar la brecha entre chiíes y suníes y lograr encabezar el mundo musulmán, plantea que Irán necesita un enfoque central para todos los musulmanes. "No pueden apelar a La Meca, dado que este es el centro sagrado de la facción suní con todo su radicalismo. Mucho menos, Karbalah, centro sagrado de los chiíes, ya que es el foco principal de los ataques suníes", subraya el experto.
Para el experto, la opción señalada por Ahmadinayed para unificar a todos los musulmanes es conquistar Jerusalén, un objetivo que apasiona a todo musulmán y que sería clave para unificar tanto a chiíes como suníes, a más de lograr la hegemonía.
Desestabilización
Parte de esta estrategia, dice, es promover la desestabilización de la región y de otros lugares para desviar la atención de su proyecto nuclear.
Conocedor de su potencial, señala que a menos que haya un obstáculo, dentro de los próximos cuatro años Irán podrá producir su primera bomba atómica y, en 10 años, cuatro artefactos nucleares más, lo que le dará el dominio armamentista en el área.
Esto, indudablemente, cambiará la correlación de fuerzas en la región y obligará al resto de los países como Turquía, Siria, Egipto, Jordania, Arabia Saudita y otros a iniciar programas atómicos similares. "Sin duda que ello significaría mantener un estado de tensión dentro del área", subraya.
Panamá no está lejos
Según Maghen, quienes piensen que Panamá y América están lejos de este problema, están errados.
Sostiene que los objetivos de Irán comienzan en Israel, pero cualquier país está en la mira. "Hay que saber que Irán está dominado por hombres profundamente religiosos y por ello nadie pudo predecir la revolución islámica de 1979, ni mucho menos predecir que Mahmud Ahmadinayed lograría ganar las elecciones y liderizar la revolución" .
|