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Panamá, domingo 9 de septiembre de 2007
 
Tema de portada
Matt Damon: Hollywood, cambio de rumbo
 
Matt Damon comenzó en el cine independiente y ahora triunfa como arma mortal humana en la comercial ‘The Bourne Ultimatum’. Otros colegas hacen lo propio. 
 
DANIEL DOMÍNGUEZ Z. 
mosaico@prensa.com 
 
Matt Damon pasó de aseador en El indomable Will Hunting a espía sin memoria en la serie Bourne. Leonardo Di Caprio fue un muchacho con problemas especiales en ¿A quién ama Gilbert Grape? y saltó a polizón de un barco en Titanic. Brad Pitt fue un asesino en Kalifornia y ladrón de saco y corbata en la saga de Ocean‚s Eleven. Tobey Maguire estaba dentro de un programa de televisión en Pleasantville y después se transformó en un superhéroe en El Hombre Araña. Keanu Reeves era un prostituto en Portland en Mi Idaho privado y se convirtió en líder en un plano irreal llamado Matrix.. Johnny Depp tenía afiladas cuchillas en Eduardo Manostijera y después llegó a capitán en la trilogía de Piratas del Caribe. Son actores que dominaron los proyectos independientes en los años 90, cuando sus nombres sonaban a nada, y en el siglo XXI impulsan el cine más comercial.

Hace tres lustros se pensaba que los actores que venían del ámbito indie sólo servían para descollar en los festivales de cine. También se tenía la idea de que sus largometrajes solo eran atractivos para los que entregaban los premios Oscar. Era la clase de gente que se usaba de ejemplo para demostrar que en Hollywood había un compromiso con el séptimo arte. Por eso nadie previó que Matt Damon triunfaría con The Bourne Ultimatum, a estrenarse en Panamá el 14 de septiembre.

¿Por qué se tenía esa percepción? Eran actores que se dieron a conocer con películas que eran tan experimentales en su estructura o en su contenido, que el gran público necesitaba un manual de instrucciones para entenderlas. Ni el más visionario ejecutivo pensaba que podían ser responsables de éxitos de boletería.

Porque ya la taquilla no la dominan los fortachones Burt Reynolds, Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone o Chuck Norris. La lluvia de dólares no es propiedad exclusiva de intérpretes que se iniciaron en insustanciales producciones, y que hoy son más serios que Bush dando su informe a la nación, como es el caso de Harrison Ford, Richard Gere, Michael Douglas, Mel Gibson, Kevin Costner, Tom Hanks, Will Smith y Tom Cruise.

El encanto ha pasado de dueño. Los tiempos son distintos. Ahora tener un pasado marginal te da cierta ventaja en la llamada Meca del Cine. ¿Se vendieron los independientes al demonio de lo superficial? Tampoco el abuso. Les pagan bien, tanto, que podrían dejar de trabajar y mudarse a Suiza, pero les sigue gustando tomar riesgos en su oficio. Es por eso que hacen una combinación calculada. Participan en producciones millonarias, pero a cada rato cobran salario mínimo para estar en la nómina de los filmes contrarrevolución.

Entre los más rentables figuran creadores que participaban en títulos que se rodaban en tres semanas. Los hijos de la contracultura protagonizan la mayoría de los 20 títulos más exitosos a nivel global y también su poder se comprobó en un reporte que elaboró en agosto la revista Forbes. ¿Cómo se hizo el cálculo? Se tomó el beneficio económico de sus últimas tres cintas y lo dividió por lo que le pagaron.

Se les adelanta un dato. El primer lugar de Forbes lo ocupó el hijo de una maestra, que a tres viviendas de su casa conoció a un joven con el que escribió un guión que le daría una estatuilla dorada.

Jason Bourne al ataque

Cuando Miramax financió El indomable Will Hunting (1997), aceptó a regañadientes que los autores del texto, los don nadie Matt Damon y Ben Affleck, fueran los protagonistas. Como Sylvester Stallone con Rocky, estos chicos no querían dinero en sus carteras, lo que deseaban era interpretar a los personajes que habían creado durante un año en un apartamento en California.

Se le pidió a un rebelde de la cámara, Gus Van Sant, que dirigiera esta historia sobre un perdedor que sin saberlo era un genio. Había que hacer negocio. Miramax necesitaba un actor que fuera el gancho para la audiencia y pensaron en Robin Williams. El asunto funcionó a las mil maravillas, ya que El indomable Will Hunting costó 10 millones de dólares, obtuvo 214.5 millones y consiguió dos estatuillas doradas: una para Damon y Affleck como guionistas y otra para Williams como actor de reparto.

¿Quién iba a pensar que una década más tarde Matt Damon sería tan influyente? Este nacido en Massachusetts fue escogido como el intérprete más rentable de Hollywood de acuerdo a Forbes. En sus últimos filmes, este señor de 36 años redituó un ingreso bruto de 29 dólares por cada dólar invertido en su salario, que oscila entre los 10 millones y los 15 millones de dólares.

Está cotizado gracias a una trilogía que finaliza con The Bourne Ultimatum, así como por Ocean‚s Thirteen (2007). Las primeras dos partes de Bourne facturaron 850 millones de dólares. La tercera entrega ha recaudado más de 240 millones. ¿A quién interpreta? A un espía que quiere acabar con sus antiguos jefes de la CIA, y de paso, saber todo lo relacionado a quién es.

Pero no es un tipo ambicioso, pues trabajó por una fracción de su sueldo en películas escasas de glamour como The Good Shepherd (2006), de Robert De Niro y The Departed (2006), de Martin Scorsese.

Damon tiene una de esas caras angelicales que son inútiles para desarrollar papeles de carácter. Es incapaz de sobresalir cuando a su alrededor hay colegas de rango superior y mucho menos funciona cuando le toca estar a cargo de la orquesta. Por estos meses ha demostrado que todo es mentira.

En The Good Shepherd fue un universitario que colaboró con la creación del FBI. Literalmente le robó el mandado a los veteranos Robert De Niro y Alec Baldwin. Mientras que en The Departed fue un sargento cuyo padre postizo era un mafioso y por poquito le quitó el queso a gatos como Jack Nicholson y Martin Sheen. En Ocean‚s su papel tuvo tanta relevancia como los de George Clooney y Brad Pitt, los líderes de un grupo de ladrones que robaba un casino en Las Vegas.

Entre Babel y el Caribe

El segundo puesto en la lista de Forbes es otro destacado integrante tanto de producciones de alto vuelo financiero como de películas que se llevan a cabo con dos reales: Brad Pitt, quien logró un ingreso de 24 dólares por cada dólar invertido en su presencia en los últimos años.

El rubio compañero sentimental de Angelina Jolie y amigo personal de Matt Damon, participó en filmes independientes como True Romance (1993) y Babel (2006), pero también fue un rey Midas con Mr. & Mrs. Smith (2005, 258.4 millones de dólares).

El tercero es un fiel a los indies, Johnny Depp, quien facturó 21 dólares por cada dólar de su paga. El experto en papeles estrafalarios, conquistó el planeta como el capitán Sparrow en la trilogía Piratas del Caribe, que en conjunto ha generado más de dos billones y medio de dólares.

Los siguientes a mencionar no estuvieron en las primeras posiciones de Forbes, pero son dignos representantes de estos independientes funcionales.

En los 90, Tobey Maguire era la cara linda útil cuando el drama se ponía tenso. Esa peculiar contribución se dejó notar en The Cider House Rules (1999) y The Ice Storm (1997). Desde hace semanas le están ofreciendo 22 millones de dólares si vuelve a ser el fotógrafo Peter Parker en El Hombre Araña 4. No ha respondido.

Por su lado, Leonardo Di Caprio es el único de este clan que solo tiene una notable bomba de boletería, pero no una cualquiera, nada menos que Titanic (más de dos billones y medio de dólares). Antes de eso fue un personaje shakesperiano en Romeo y Juliet (1996) y el poeta Arthur Rimbaud en The Eclipse (1995). En 2006 fue halagado por denunciar la explotación humana en África en Blood Diamond.

Keanu Reeves, cuyo nombre en hawaiano significa “brisa fresca sobre la montaña”, se ha enfrentado al mal en Drácula de Briam Stocker (1992) y Constantine (2005), pero también ha sabido hacer dinero con las tres Matrix (1999 y 2003).

Nueva área de servicio

-¿Es cierto que usted dormía en su automóvil porque vendió su casa para rodar su drama fílmico? ¿Engañó a un productor con la intención de ejercer su arte sin perder la originalidad de su voz? Si es director y contestó que sí, tiene casi su contrato listo en la Meca del Cine.

Los actores de dudosos antecedentes han recibido órdenes de realizadores que también vienen del subsuelo. Es que por cada Matt Damon hay un Doug Liman, el director de Viviendo sin límites (1996, costó 200 mil dólares y ganó 80 millones), que fue quien le ofreció el estelar de The Bourne Identity.

Hay otros ejemplos. Steven Sorderberg fue el principal impulsador del Festival de Sundance al triunfar en este certamen con Sexo, mentiras y cintas de video (1989), que costó 1.2 millón de dólares. Después ha hecho películas útiles a los productores y a los galardones como Erin Brockovich (2000, obtuvo 256 millones de dólares) y la tres Ocean‚s Eleven (en total más de un billón y medio de dólares), en la que participaron Damon y Pitt.

La palabra extraño puede tener como emblema a Tim Burton; también otras como insólito y maniático. El cultor del género fantástico, con reminiscencias a lo gótico, ha reflexionado sobre vidas extremas como en Ed Wood, pero también ha cedido a las grandes cadenas al responsabilizarse de dos secuelas de Batman (1989 y 1992), que en conjunto lograron 800 millones de dólares. Su actor fetiche es Johnny Depp.

Sam Raimi hizo 30 mediometrajes antes de encontrar financiamiento para su primer largo: The Evil Dead (1981), pero luego de asustar a los espectadores se abocó al entretenimiento orquestado por los estudios, un supuesto pecado mortal para la integridad de un independiente, con las cuatro entregas de El Hombre Araña.

Christopher Nolan encantó con sus exploraciones de la mente humana en Amnesia (2000) e Insomnia (2002). Pero dejó a un lado el psicoanálisis y resucitó a un murciélago justiciero en Batman Begins (2005, 352 millones de dólares) y volverá a tomar bajo sus riendas las aventuras de Bruce Wayne en The Dark Knight (2008).

Bryan Singer deslumbró con Los sospechosos de siempre (1995), toda una maestría del cine negro, pero quedó feliz como una lombriz cuando le ofrecieron encargarse de las dos primeras entregas de X-Men (730 millones de dólares entre ambas). El cómic siguió en su alma cuando después fue fichado para Superman Returns (2006, 389 millones de dólares), de la que se espera una continuación para 2009.

Parece una broma, Bound (1996) fue el debut de los hermanos Wachowski como directores, un débil thriller criminal que costó 4.5 millones de dólares, dinero que a duras penas recuperaron. Pero ambos dieron un salto tipo Irving Saladino al firmar el extraordinario filme Matrix (1999), más dos secuelas, que en total recaudaron más de 1.6 billón de dólares.

Gore Verbinski no sería tan famoso hoy si hubiera seguido como guitarrista de una banda de punk-rock. El fanático de las novelas de Franz Kafka también dejó la comedia tonta, como Mousehunt (1997), su primera película, por las batallas en los océanos en la trilogía de Piratas del Caribe (2003, 2006 y 2007).

En la secundaria donde estudiaba, Paul Greengrass encontró una cámara Súper 8, con la que hizo los cortometrajes que le dieron el bagaje para luego dedicarse al documental. Ese estilo le permitió darle realismo a The Bourne Supremacy (2004) y The Bourne Ultimatum (2007).

Cada uno de los actores y realizadores aquí indicados rompieron los cánones del Hollywood comercial desde su conocimiento del arte que se hace con pocos recursos, pero con mucha imaginación. Han colaborado para que el cine de evasión sea aún más rentable y le han inyectado a esta industria un toque de ilustración que ha seducido a un público que en teoría solo se traga filmes precocidos.
 

 



© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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