Hoy, Manuel Antonio Noriega llega al final de una condena, la de Estados Unidos. Al mismo tiempo, se abren las puertas de procesos judiciales en Francia, país que lo reclama para juzgarlo por delitos que habría cometido allá. No olvidemos que en Panamá también lo esperan varias condenas por homicidio y torturas.
El siniestro modo de vida del llamado "hombre fuerte" de Panamá lo traicionó y por ello purgó con parte de su existencia. Pero harán falta años para que pague por todo el mal que infligió –en general– a los ciudadanos de este país que sufrieron en carne viva su inescrupulosa tiranía; y específicamente a sus compañeros de armas, a los que no vaciló en ejecutar cuando pusieron en peligro su reinado de terror.
Noriega tiene una deuda notable con la sociedad panameña y aunque desconozcamos su destino final, hable lo que hable, sueñe lo que sueñe, haga lo que haga, el ex general deberá hacerlo entre las rejas que reservó a su enemigos, reales o imaginarios. |