| MERCANTILISMO ESTÉRIL.
Con los ojos abiertamente cerrados
John A. Bennett N.
El joven Richard Morales se siente movido al punto de "enérgico repudio" porque se haya señalado que el encarecimiento de un producto, en este caso el laboral, produzca una merma en su consumo y que las estadísticas lo confirmen de forma inequívoca [edición del lunes 3 de sep.]. Es bueno que los jóvenes se involucren y tengan motivación para participar activamente en los temas económicos del país, pero no es nada bueno que prefieran los argumentos intestinales sobre las desapasionadas realidades del mundo; por más apasionados que puedan ser sus contextos.
Poco se aporta al tema de fondo cuando la mayor parte de su respuesta está dirigida a vilipendiar al mensajero y no a presentar argumentos sólidos. Las estadísticas no son "irrisorias" cuando son claras, como es el caso de docenas de países en donde, luego de un aumento en el salario mínimo (SM) se evidencia un descenso en el empleo, particularmente el de los jóvenes, que es lo que debe importarle a nuestro estimado R. Morales.
Por supuesto que el crecimiento ha sido "desigual", y ello es producto de la aplicación de una política económica mercantilista que nos viene enfermando desde nuestra época colonial y que nuestros políticos tradicionales y populistas adoran, porque ella constituye la base de su triste subsistencia y del empobrecimiento del pueblo.
Comparto que los subsidios a que hace referencia el joven Morales son parte del mercantilismo estéril, pero el asunto va mucho más allá. La solución está en eliminar todos los subsidios y abrir nuestro mercado, lo cual ya se está haciendo, aunque muy lentamente en mi estimación.
Para los "sectores de producción industrial" que señala Morales, el SM no es problema, pues allí típicamente se paga más que el SM. El problema surge mayormente en la mediana y pequeña empresa en donde los costos son muy ajustados y no hay lugar para cargar con subsidios a trabajadores ordenados por los políticos a través de sus "dadivosas" leyes salariales.
"La inserción laboral" de los jóvenes no se dará a base de "programas"; esos mejor los dejamos para las telenovelas. En la vida real el pleno empleo se da en proporción directa a la libertad ciudadana y no a la intromisión de políticos que en su inmensa mayoría jamás han logrado éxito en el mercado, cuando tienen que competir de tú a tú a lo Saladino. Le aseguro, mi estimado Morales, que Saladino salta largo, no porque algún "programa" gubernamental lo predispone a ello, sino porque lo lleva en el alma.
El autor es empresario
|