Al evocar hoy 30 años de la firma de los tratados que lograron la integración y plena soberanía en nuestro territorio, los panameños nos llenamos de orgullo al demostrar la capacidad para operar la vía interoceánica de forma responsable e, incluso, de manera más eficiente que Estados Unidos; sin embargo, ahora nos enfrentamos a otros dos grandes retos. El primero es la ampliación del Canal con la edificación de una línea paralela a la existente, obra solamente comparable con la construcción original.
El segundo es lograr que los beneficios económicos que se generen por las obras y posterior optimización del Canal alcancen a todos los panameños, especialmente a aquellos que históricamente han sido excluidos del desarrollo nacional.
Así como luchamos para recuperar el territorio canalero que hoy sumamos a los bienes nacionales, asimismo nos corresponde asumir los retos del presente, para que este megaproyecto panameño se convierta mañana en verdadero factor de retraimiento de esa vergonzosa brecha entre ricos y pobres. |