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Panamá, martes 4 de septiembre de 2007
 

PAULO COELHO
En el tiempo en el que los animales hablaban

Paulo Coelho
Especial para La Prensavivir+@prensa.com

FÁBULAS.Cuando era niño, gran parte de las historias comenzaban con dos posibles frases: la primera y más conocida dice "Érase una vez…" La segunda, también muy familiar para los brasileños, era: "En el tiempo en el que los animales hablaban…" Tal vez esta tradición comenzara con las fábulas de un antiguo esclavo, Esopo, que vivió hace más de dos mil 500 años. Su legado atravesó el tiempo y continúa vivo hasta nuestros días. A menudo releo sus enseñanzas, y me parecen más importantes que las de muchos filósofos actuales. Reúno a continuación algunas de las historias protagonizadas por la zorra. La fuerza de sus historias es tan intensa, que hasta nuestros días el pobre animal aún es el símbolo de la astucia.

LA ZORRA Y EL REY MONO. Los animales decidieron que sería elegido como rey del grupo aquel que bailase mejor. Después de una gran fiesta, el mono recibió la corona.Con envidia, la zorra fue a pasear. Descubrió una trampa intacta, con la comida dentro. En un santiamén, la había llevado adonde estaba el grupo-He encontrado este banquete, y me he visto en la obligación de ofrecérselo a nuestro rey, que tendrá siempre la prioridad en todo. Sin pensarlo dos veces, el mono alargó la mano para coger la comida, y quedó atrapado.-¡Me has traicionado! –gritaba éste.-¿Cómo? ¡Yo ni siquiera he intentado quedarme con la comida! Pero, por lo menos todos hemos podido comprobar que no estás preparado para el cargo: un animal inteligente nunca toma una decisión sin antes pensar mucho sobre todas las posibilidades y peligros que esta puede acarrear.

LA ZORRA DEL RABO CORTADO. Una zorra cayó en una trampa y escapó, pero con el rabo cortado. Se encontraba a sí misma monstruosa. Pero se le ocurrió una idea al encontrarse con sus amigas:-La nueva moda tiene que ser que nos cortemos el rabo: despierta la codicia de los cazadores, no sirve para nada, y es un peso inútil que cargamos.-Querida hermana –dijo una de ellas, - ¿si tuvieses rabo nos aconsejarías lo mismo? Mira que somos lo bastante sabias como para saber cuándo alguien desea nuestro bien, o cuándo sólo pretende que nos igualemos por tener las mismas deficiencias.

LA ZORRA Y EL LABRADOR.Cansado de que su cosecha fuese parcialmente destruida una y otra vez por aquel pequeño animal, el labrador capturó a la zorra y sin piedad, le echó aguardiente por todo el cuerpo y luego le prendió fuego.Sabiendo que iba a morir, la zorra corrió por en medio de la cosecha, y todo a su alrededor comenzó también a incendiarse. Mientras se alejaba, decía:-¡La próxima vez procura ser comprensivo e indulgente! ¡Siempre es mejor dar un poco de lo que se tiene a querer guardarlo todo! ¡Siempre que hacemos un mal acaba volviéndose contra nosotros!

LA ZORRA Y EL CUERVO.El cuervo les robó a los pastores un pedazo de queso, y se posó en la rama de un árbol para comérselo. Una zorra hambrienta, al verlo, le pidió un pedazo, pero el cuervo dijo que no meneando la cabeza. Entonces la zorra empezó a decirle al cuervo que él tenía todas las cualidades: era sagaz, volaba, tenía un hermoso plumaje negro... El único defecto que tenía era que no sabía cantar como el resto de los pájaros.Para probar que la zorra estaba equivocada, el cuervo abrió la boca para cantar, y el queso cayó al suelo. Ella lo agarró y se fue de allí diciendo:-Querido amigo: ¡ese es el precio de la vanidad! ¡Cuando alguien te elogie mucho, desconfía! www.paulocoelhoblog.com

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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