| SECUESTRO.misión de la cruz roja ya partió a buscar restos.
Familias, a la espera de cadáveres
Los parientes de los diputados muertos no tienen certeza de cuándo retornarán los despojos.
La entrega, que estaba programada para el pasado fin de semana, no se concretó.
| EFE/Carlos Ortega |
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| EXPECTATIVA. Fabiola Perdomo, líder del grupo de familiares de los diputados muertos en cautiverio en manos de las FARC, sigue esperando el cadáver de su esposo. 906052 |
CALI, Colombia/AP
Las últimas tres noches han sido las más largas de su vida, afirmó Fabiola Perdomo, viuda de uno de los ex diputados regionales muertos hace más de 10 semanas y cuyos restos partió a buscar el lunes un organismo humanitario. Ella siempre esperó que su marido regresara vivo tras los cinco años que duró cautivo de las FARC.
Perdomo apenas durmió aguardando cualquier información sobre la entrega de los 11 cadáveres de ex legisladores regionales secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2002.
Una misión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) partió el lunes para recibir los restos, pero los detalles le llegan a cuentagotas, debido a la complejidad logística y la confidencialidad que garantiza la seguridad del operativo, explicó.
Los familiares de las víctimas "sabemos muy poco... estamos todas las noches pendientes para saber qué pasa. Hay demasiada confusión", dijo Perdomo a la AP en su casa, un punto de encuentro para los familiares de los secuestrados y periodistas que se arremolinan en las afueras.
Perdomo dijo que esperaban los cuerpos desde el fin de semana pasado, pero "ahora no tenemos una fecha clara" de cuándo llegarán a Cali, ciudad ubicada a 300 kilómetros al suroeste de Bogotá.
Desde el secuestro, las vidas de estas familias han sido sacudidas reiteradamente por rumores, ilusiones que se desvanecieron junto con las posibilidades de lograr la libertad de sus familiares y la desesperación cuando supieron de sus muertes.
El último capítulo comenzó cuando, a finales de junio, las FARC informaron en un comunicado la muerte de los 11 ex diputados.
"Necesitamos terminar con esta tristeza, esta incertidumbre y seguir con nuestras vidas. Para eso necesitamos los cuerpos y darles cristiana sepultura", dijo Diego Quintero, hermano de Alberto Quintero, una de las víctimas.
Durante el tiempo en que los diputados fueron rehenes, la vida de sus familiares giró alrededor de "esperar una llamada al celular de cual- quier noticia sobre ellos", dijo Gloria Charry, otra de las viudas.
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