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flor@prensa.com La modernidad llega al Casco Viejo en un hotel de cinco estrellas, diseñado por arquitectos de Nueva York. A principios del próximo año, las antiguas instalaciones del Club Unión, y de Clases y Tropas serán reemplazadas por una edificación hotelera que promete "respetar" el entorno colonial del área, pero con diseños contemporáneos en sus interiores. La iniciativa de reconstruir el antiguo club no ha tenido siempre el visto bueno de las autoridades y de la sociedad civil. De hecho, en el año 2005, el Instituto Nacional de Cultura (Inac) rechazó los planos de un hotel que planeaba construir en ese terreno el Grupo Decameron, por considerarlos contrarios a la arquitectura existente, y por poner en juego la condición de patrimonio histórico del área. Ahora las cosas parecen cambiar. La obra tendrá elementos modernos en su interior, pero por fuera mantendrá una arquitectura tradicional. Así lo explicó el empresario estadounidense Paul Stallings, quien finalmente desarrollará la obra. El proyecto –que encajará en la silueta del Casco Viejo, junto con la Cancillería, el Inac y el Teatro Nacional– contempla la restauración de las viejas estructuras para convertirlas en sede de recepciones y eventos sociales, y añadirá un ala nueva adyacente para albergar 139 habitaciones con camas king y doble. Entre los dos edificios se desarrollará un patio interior de acceso público para la piscina, el spa, el gimnasio y el restaurante. Otro detalle: el hotel no tendrá casino. La obra aprobada, creación de la firma Lacroze, Miguens y Prati, de Nueva York y Buenos Aires, no necesitará rellenos ni concesiones. La edificación se mantiene "estrictamente" dentro de los límites de la finca inscrita en el Registro Público. "Esa fue una condición de aprobación", dijo Ariel Espino, director de la Oficina del Casco Antiguo. "La mayor parte del proyecto se construye sobre las ruinas existentes. Los pocos elementos salientes se hacen sobre pilotes", añadió. Según Espino, la afectación a la vista de los vecinos será "mínima, pues la estructura nueva está bastante separada de la calle". Y es que con el proyecto anterior, los vecinos manifestaron que perderían la vista, porque sería construido en el mar sobre un relleno y elevado mediante una plataforma de 10 metros de altura. Para las mejoras del área circundante, Stallings donará los planos paisajísticos del entorno del edificio, es decir, del frente de calle primera, desde la entrada al Paseo Esteban Huertas hasta el Parque Medio Baluarte. Posteriormente, indicó Espino, se decidirá qué parte de la obra hará el inversionista, "y cuánto puede hacer la Oficina del Casco Antiguo". Stallings es propietario de varios hoteles en Nueva York, entre ellos el On Rivington de Manhattan. El inversionista visita Panamá cada tres semanas para inspeccionar otra obra de su propiedad: un proyecto de villas vacacionales frente al mar en Pedasí. Según Espino, el nuevo hotel representará "un gran estímulo para el centro histórico". Además en Panorama
• Los marginados del desarrollo
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© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados. |
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