| MUERTE DE DOS OBREROS.
Dos versiones…
Daniel R. Pichel
dpichel@cardiologos.com
La muerte violenta de dos obreros de la construcción no debe pasar desapercibida para nadie. No tengo idea de quiénes eran pero, al margen de pertenecer a uno u otro sindicato, de ser buenos o malos trabajadores, de ser agitadores o idealistas, de haber sido manipulados o haber actuado por iniciativa propia, son dos personas jóvenes que tenían una familia con planes futuros, que no se cumplirán porque fueron víctimas de una situación que de ninguna manera debió darse. Personalmente, a los obreros de la construcción (a los que trabajan y no a los dirigentes refrigerados de Land Cruiser) les guardo un especial respeto y hasta cierto cariño. Mi padre, primero como albañil y luego como contratista independiente, dedicó toda su vida a esa "industria".
Durante mi infancia y adolescencia lo acompañé muchas veces a las construcciones y pasé días y meses enteros conociendo a esos obreros que madrugaban desde las 3:00 de la mañana para llegar a su trabajo donde pasaban largas horas mezclando concreto, repellando paredes, amarrando acero o poniendo mosaicos en residencias, piscinas o edificios. Siempre me llamó la atención cómo estas personas pueden pasar un día entero de buen humor, salomando, contando chistes y lanzando piropos y silbidos a cuanta fémina pase por sus dominios, mientras sudan la gota gorda a pleno sol o trabajan bajo la lluvia, cumpliendo sus agotadoras labores para volver con el mismo optimismo al día siguiente. Por eso, nada justifica que no cuenten con la debida protección para evitar accidentes y espero que las autoridades hagan cumplir esas normas. De ese sentimiento de solidaridad y respeto hacia ellos, es que nace esta columna.
Como en todo lo que ocurre en esta vida, habrá varias versiones de lo ocurrido y de sus causas. Ante el hecho concreto de la muerte de dos personas estos detalles me parecen colaterales, salvo si sirven para buscar responsables y castigarlos (que en Panamá ya es bastante pedir). En fin, sobre lo ocurrido, he escuchado dos versiones muy diferentes. Las menciono sin tomar posición a favor de una o la otra y sin descartar que la verdad puede ser una combinación de ambas.
La primera versión es esta: No es secreto para nadie que Suntracs se ha convertido en un actor importante de nuestra realidad nacional. Su participación directa en la dirigencia de Frenadeso y su posición contra la ley de la CSS les dio una prestancia inusual para los sindicatos panameños.
Esto, según le escuché a Genaro López en el programa Debate Libre, los ha convencido de que alcanzarán algún día el poder político para tener una "verdadera democracia" y supongo que lograr así en Panamá otro paraíso "Bolivariano" (que seguro llamarán Victoriano o Lorenciano). Aunque se cuestiona una supuesta falta de transparencia en el manejo de sus finanzas, la casi infinita permanencia de sus dirigentes (mientras se oponen a la reelección presidencial) y la utilización de fondos sindicales para hacer política, su proyección nacional preocupa a muchos. Se dice también (aunque sea imposible probarlo) que el financiamiento de Suntracs proviene parcialmente del gobierno de Chávez, ahora que Fidel no está ya para financiar más que su tratamiento médico y habiéndose el presidente venezolano nombrado a sí mismo salvaguarda del socialismo latinoamericano. Volviendo a la primera versión, se basa en el hecho de que el gobierno pudiera estar tratando de apoyar la creación de otros sindicatos en la construcción para debilitar el potencial político de Suntracs.
Sorprende el hecho de que, cuando se agarran a tiros los miembros de ambos grupos, las autoridades policiales no muestran la misma diligencia para intervenir y evitar los disturbios que en la mayoría de los casos a que nos tienen acostumbrados. La dirigencia de Suntracs ha acusado al gobierno de apoyar sindicatos "amarillos" con el objeto de afectar negativamente el movimiento sindical y favorecer a los empresarios, aprovechando de paso para debilitar su momento político.
La segunda versión tiene un origen primordialmente económico. Hasta donde entiendo, Suntracs tiene una convención colectiva con Capac donde la cuota sindical establecida es del 2% del salario bruto de todos los trabajadores de las empresas afiliadas (1% de cuota y 1% de fondo de huelga).
Esta cuota es descontada por el patrono directamente. El nuevo sindicato Sindicoop, cobra por su parte una cuota de 1%. Esto pudiera significar que Sindicoop comenzará a desplazar a Suntracs por el simple hecho de que sus cuotas son menores y el obrero recibe 1% más de su salario al final del mes. Según esta segunda versión, los miembros de Suntracs se oponen a la aparición de nuevos sindicatos en medio de un auge de la industria de la construcción, pero, principalmente, en vísperas del inicio de una ampliación del Canal que, en cuotas sindicales, le representaría a Suntracs no pocos millones de dólares. Todo ese capital significaría también una interesantísima plataforma económica para montar esa campaña política con la que nunca han siquiera soñado los más fervientes defensores de la izquierda panameña.
Como dije antes, no me aventuro a decir cuál de estas sea la versión correcta o si la verdad es una combinación de ambas. Lo más triste es que han muerto dos obreros de la construcción y la respuesta de muchos ha sido "se lo tenían merecido". Pregunto yo: ¿merecen ser huérfanos los hijos de esos dos humildes panameños? Es curioso que en estas reyertas nunca mueran los sempiternos dirigentes, sino quienes ponen el pecho para defender ideales (o intereses) que nadie conoce en realidad. Por ellos, guardemos un momento de meditación y pensemos si, de haber muerto dos empresarios, no se habría ya buscado soluciones y encarcelado a los culpables.
Mientras… la dichosa "cinta costera", que pareciera ser una prioridad nacional mayor que la lucha contra la pobreza o la solución de los problemas del sistema de salud, será construida por nada menos que por Constructora Urbana (Cusa) y Norberto Odebrecht, empresas en que operan, respectivamente Suntracs y Sindicoop. Supongo que entre el equipo de protección de quienes allí laboren, habrá que incluir chalecos, cascos y escudos antibalas, en vista del cariño que se profesan estos sindicalistas. Lo que sí parece es que la obra será muy peligrosa. A menos que, cuando se trata de construir proyectos que deben inaugurarse antes de las próximas elecciones… a todo se le encuentre una armoniosa solución.
El autor es médico cardiólogo
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