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Panamá, sabado 1 de septiembre de 2007
 

A UNA DÉCADA DE DIANA.

Transformación de la familia real

Shelley Emling

Londres, Inglaterra. -En los días posteriores a la muerte de la princesa Diana, que ayer viernes cumplió 10 años, la familia real de Gran Bretaña fue presentada como una familia de villanos.

Al principio, la familia Windsor se negó a romper el protocolo y hacer que ondeara la bandera a media asta sobre el Palacio de Buckingham. El desdén popular fue en aumento conforme la reina Isabel II, al parecer, estaba reacia o era incapaz de consolar a una nación apenada .

A medida que una enorme cantidad de ramos de flores envueltos en celofán se apilaban afuera de la residencia de Diana en Londres, lo mismo ocurrió con los pronunciamientos por la eliminación de la monarquía.

Qué diferencia puede marcar una década. En un notable revés de papeles, la opinión popular del Reino Unido está poniendo en duda el sentimentalismo de hace 10 años, al tiempo que participa en una relación más cálida con la familia real.

Entonces, ¿qué cambió? Cómo es que los anticuados miembros de la realeza pasan de ser calumniados a ser venerados?

Con base en muchos observadores de la familia real y expertos en relaciones públicas, fue, irónicamente, volviéndose más similares a Diana.

"La muerte de Diana fue, de una forma, un parteaguas en cuanto a que ayudó a la familia real a percatarse de la importancia de ser accesible", comentó Allyson Stewart-Allen, quien encabeza la empresa de consultoría en relaciones públicas International Marketing Partners. Antes de su muerte, la percepción era que la familia real estaba protegida con respecto a tener cualquier cosa que ver con el pueblo.

"Actualmente, se dan cuenta de que su éxito y longevidad depende de la aceptación popular que tengan", dijo. "Ahora, se percatan de que no viven en una burbuja".

Diana murió el 31 de agosto de 1997, en un accidente automovilístico en un túnel de París, a la edad de 36 años, junto con su novio, Dodi Fayed.

Su estatus como una atractiva celebridad internacional se relacionó con obras de caridad y la simpatía popular que ella engendró en la larga y pública ordalía de su fallido matrimonio con el príncipe Carlos, aunado a que generó una notable expresión de dolor por parte de admiradores en el Reino Unido y por todo el mundo.

Por contraste, la opinión popular de Gran Bretaña consideraba que la familia Windsor "estaba distante, fuera de contacto, que era dispendiosa, no era genuina, carecía de entendimiento, tenía escasa comprensión del valor del dinero, así como era mal aconsejada", con base en datos de una investigación de mercado comisionada por la familia real a pocos meses de la muerte de Diana, lo cual marcó la primera investigación de su tipo que haya sido comisionada por la familia real.

Cierto, ya se habían dado algunas acciones enfocadas a la modernización mucho antes de la muerte de Diana, cuando la reina decidió pagar impuestos y abrir el Palacio de Buckingham al público.

Sin embargo, la reacción popular a la tragedia y las repercusiones en contra de la familia real ciertamente dieron la impresión de funcionar como un impulso al proceso de actualización de lo que, con el tiempo, se había convertido en una imagen acartonada.

Annie Davies, periodista británica, dijo que la familia real ha avanzado considerablemente en su relación con la prensa y la opinión popular en los últimos 10 años.

"Tras la muerte de Diana, los miembros de familia real se dieron cuenta que ellos nos necesitan de su lado", dijo. "Se percataron de la necesidad de actuar de manera un tanto diferente".

No pasó mucho tiempo antes que la reina estuviera de visita en un restaurante McDonalds y que sus asesores financieros en nombre de la transparencia financiera programaran reuniones con reporteros para explicarles cómo gasta la familia real su cuantiosa pensión anual.

Además, la reina ofreció conciertos de rock en sus jardines y vio de frente las cámaras de productores de documentales.

El príncipe Carlos, quien probablemente llevó la peor parte de la hostilidad popular hace 10 años, empezó a hablar acerca de su trabajo filantrópico a través de 18 organizaciones de caridad de alto nivel.

La familia real empezó a ser la anfitriona de una serie de recepciones con integrantes del pueblo.

"Lo que hemos presenciado, más sutilmente, es la reformulación del contrato entre monarca y pueblo", escribió Matthew de Ancona, en The Spectator, previamente en el mes.

"La familia real se ha vuelto más abierta, más comprometida, más sistemática en su contacto con la gente", dijo. "Uno de los resultados de lo anterior es que ya desapareció la inestabilidad institucional" de hace 10 años. Lo mismo va para buena parte de la hostilidad.

La celebración del octogésimo cumpleaños de la reina en 2006 dio paso a exuberantes tributos, en tanto los hijos de Diana, William y Harry, han cautivado a la nación en la misma forma que lo hizo su madre en otra época.

Su cualidad de estrella quedó de manifiesto en la atención mediática en torno al concierto de julio para Diana, para lo que habría sido el cumpleaños 46 de la princesa. Guillermo y Harry organizaron el evento en beneficio de organizaciones de caridad y en memoria de su madre, pero los medios de comunicación al parecer estuvieron más enfocados en lo que ellos vestían y con quién estaban sentados.

La fascinación con las celebridades ha impulsado a algunos a preguntarse si la pena masiva por Diana en 1997 fue tan solo una moda breve.

Jonathan Freedland, columnista del diario Guardian, dijo que "muchos británicos se encogen a medida que reflexionan. Dirigimos la mirada una década atrás y nos preguntamos qué nos ocurrió", comentó.

Hoy día, el príncipe Carlos da la impresión de estar felizmente casado con Camilla Parker Bowles, al tiempo que las actitudes populares hacia quien alguna vez fue la amante, al parecer, se han suavizado.

Camilla buscó mantenerse fuera del ojo público tras la muerte de Diana. Gradualmente, ella y el príncipe Carlos hicieron apariciones públicas y contrajeron matrimonio, en abril de 2005.

A finales de 2005, el príncipe Carlos y su nueva esposa organizaron un almuerzo con reporteros estadounidenses y empresarios antes de partir en un viaje de ocho días por Estados Unidos.

En tanto, las donaciones a la petición para el memorial de Diana han caído, de aproximadamente 49.4 millones de dólares, tras su muerte, a tan solo 549 mil dólares el año pasado, con base en información del diario inglés Guardian. Las visitas al sitio donde la princesa fue sepultada en el centro de Inglaterra fueron superiores a 150 mil personas en 1998, pero han descendido a menos de la mitad de esa cifra.

Sin embargo, nada de lo anterior significa que Diana, conocida como la "Princesa del pueblo", carezca de un sitio en los corazones de muchos británicos.

Se anticipan enormes concurrencias a la serie de eventos en esta semana para rendirle homenaje a la vida de Diana, misma que concluirá con un servicio para recordarla este viernes.

En dicho servicio, tanto William como Harry ofrecerán lecturas ante una multitud de aproximadamente 500, entre quienes estarán el príncipe Carlos, el ex primer ministro Tony Blair, así como Elton John.

Cabe destacar que Camilla brillará por su ausencia, aunque fue invitada por Guillermo y Harry, pero después se retiró el domingo, diciendo que no quería desviar la atención de Diana.

Quien no está incluido en la lista de invitados es Patrick Jephson, quien sirvió como el secretario particular de Diana a lo largo de la mayor parte de la última década de su vida.

Se informó que Guillermo y Harry optaron por no invitar a Jephson y otros cercanos asesores que han escrito libros acerca de Diana.

En una entrevista telefónica, Jephson dijo que él no cree que la familia real haya cambiado en lo más mínimo.

"La idea de que ella cambió a la familia real y los volvió más humanos es mera palabrería", aseguró.

AP
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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