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umolina@prensa.com El tema de las estudiantes embarazadas viene siendo noticia desde la creación de la Ley 29 de 2000. Mientras algunos creen que la norma es poco efectiva, otros la defienden y la consideran beneficiosa para las menores que enfrentan esta realidad a temprana edad. En ese sentido, la Oficina de la Mujer del Ministerio de Educación (Meduca) lleva a cabo una encuesta para conocer el número de alumnas que terminó sus estudios secundarios después de que se embarazó. Con esta consulta, las autoridades buscan medir la efectividad de la norma "que garantiza la salud y la educación de las adolescentes embarazadas". Silvia Castañeda, directora de la Oficina de la Mujer del Meduca, dijo que la ley se creó para evitar que el estado de gestación fuera un obstáculo en la culminación de los estudios de las niñas. Según la ley, que consta de 12 artículos, es una obligación del Estado que las niñas y adolescentes embarazadas reciban una atención de salud integral. También garantiza que continúen sus estudios y que lo hagan en un ambiente digno y libre de discriminación. CRÍTICAS La implementación de Ley 29 fue objeto de críticas desde el momento de su creación. Algunos sectores indicaron que las adolescentes en esta condición se convierten en un mal ejemplo para sus compañeras. Antes de 1999 no existían estudiantes embarazadas en las escuelas. Las primeras aparecieron en 2000, tras la promulgación de la ley, según datos del Meduca. Ese año hubo 514 en los colegios de media y premedia, y 53 en los planteles primarios. Antes de esa fecha las alumnas de primaria o secundaria que salían embarazadas en el periodo escolar eran retiradas del sistema y enviadas a sus casas. En el mejor escenario podían continuar sus estudios en escuelas nocturnas, pero la mayoría terminaba siendo madre soltera, sin ningún tipo de educación. Ahora, la norma permite que las niñas o adolescentes terminen sus estudios, pero no solo el año en que salen embarazadas, sino los posteriores. Después de 2000 la estadística siguió creciendo, y para 2004, 786 estudiantes de media y premedia asistieron a sus colegios durante su gestación. En iguales condiciones lo hicieron 32 niñas de planteles primarios. En 2006, las cifras aumentaron a 834, como indican reportes del Meduca. DOBLE TRABAJO A juicio de Luis López, de la Coordinadora de Unidad Magisterial, el trabajo de los docentes se incrementó desde que se puso en ejecución esta disposición. El educador sostiene que el Ministerio de Salud y el Meduca no atienden el problema y se lo han dejado a los docentes. "En las escuelas, los maestros y profesores nos convertimos en los tutores de estas jóvenes", dijo. Su razonamiento se basa en que a medida que progresa la gestación, tienen que extremar las atenciones y medidas de seguridad para proteger a la niña o adolescente embarazada. Hay que cuidarlas para que no se golpeen con el mobiliario, de los juegos de sus compañeros, hay que llevarlas a los centros de salud o a las clínicas de las escuelas", explicó López. La pobreza en Panamá tiene el rostro de miles de mujeres En Panamá la pobreza tiene rostro de mujer y se encuentra sobre todo en las áreas indígenas, donde el acceso a la escuela es más restringido para las mujeres. El último informe del progreso educativo en Panamá, dado a conocer este año, indica que la educación no llega a todos los sectores de la población por igual. También advierte que hay una estrecha relación entre la falta de escolaridad o analfabetismo y los niveles de pobreza. Por ejemplo, el informe revela que las mujeres indígenas ocupan el "triste primer lugar" entre la población más pobre del país. También dice que los indígenas son los que tienen las mayores brechas de acceso a la educación. Este grupo se sitúa entre siete u ocho años menos que el resto de los habitantes de la provincia de Panamá. Según datos de la Contraloría General, el número de indígenas en Panamá es de unos 285 mil. La encuesta de niveles de vida que realizó el Ministerio de Economía y Finanzas, y cuyos resultados se divulgaron en 2005, revela que en las áreas urbanas la pobreza total y la extrema alcanzan al 20.6% y hasta el 4.6% de su población, respectivamente. En el sector rural no indígena, el 54.2% es pobre y un 22.3% está en pobreza extrema. Mientras que en las áreas rurales indígenas, el 98.5% es pobre y el 89.7% vive en pobreza extrema. En ese sentido, el informe educativo es claro. Los jóvenes con mayor nivel de preparación tienen más oportunidades de un empleo mejor pagado. Con una formación solo a nivel primario, el acceso a un empleo bien remunerado es escaso. LOS PORMENORES DE UNA POLÉMICA AÑO 2000: Se promulga la ley que garantiza la salud y la educación de la adolescente embarazada. CIFRAS: A finales del año 2000 se contabilizó que había 514 alumnas de secundaria y 53 de primaria que eran estudiantes gestantes. CRÍTICAS: Surgen cuestionamientos en torno a la influencia que puedan tener las que esperan un hijo en las que no están embarazadas. DENUNCIAS: El dirigente de la Coordinadora de Unidad Magisterial, Luis López, asegura que las estudiantes embarazadas son un problema por la demanda de atención que requieren. Los maestros y profesores tienen que llevarlas a los centros de salud y a las clínicas de las escuelas, entre otras responsabilidades que adquieren por impartirles clases. INVESTIGACIÓN: En la Oficina de la Mujer del Ministerio de Educación se aplica una encuesta tendiente a conocer el número de jóvenes que con y después del embarazo logran terminar sus estudios secundarios. Además en Panorama
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